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La tarde del sábado 15 de marzo, mientras entretenía a un grupo de personas que se encontraba escuchando sus cuentos en el Chorro de Quevedo, en la localidad de la Candelaria (centro de Bogotá), Diego Parra fue arrestado y conducido a la Unidad Permanente de Justicia (UPJ) porque según los miembros de la policía, no contaba con un permiso para ejercer la actividad en ese sitio histórico. (Ver video del arresto del cuentero en el Chorro de Quevedo)
En un video grabado por un asistente al evento, se observa que 10 uniformados llegan al sitio, discuten con el cuentero y contra su voluntad y los reclamos de la gente que observaba el espectáculo del artista, lo conducen, cuadras después, a un CAI móvil de la Policía, mientras que la gente que presenció el hecho los seguía y señalaba a los Policías de “abusivos”.
Parra fue trasladado a la UPJ, donde estuvo durante 72 horas y según dijo a El Espectador, mientras estuvo recluido, Parra aseguró que muchos policías del lugar lo saludaban, se tomaban fotos con él, le brindaban comida y le preguntaban que qué hacía ahí, puesto que además de contar cuentos en La Candelaria, es residente de esa localidad. Para él, el Chorro de Quevedo «es el patio de la casa».
Pese a que la Policía exigía un permiso para que el cuentero estuviera en el sitio, caracterizado por ser un espacio cultural al que acuden cientos de colombianos y extranjeros, el cuentero afirmó que lleva 12 años asistiendo a la Candelaria. “Nos ganamos un premio por ser la localidad más cultural del país pero no nos facilitan dinero ni para luces y ahora nos arrestan”.
De acuerdo con Parra, el Chorro de Quevedo se ha destinado a la narración oral, por lo cual se han presentado diversos cuenteros y personajes de programas como Sábados Felices, Comediantes de la Noche e incluso, el reconocido ‘Hassam’. Sin embargo, manifiesta que la actividad se realiza sin el apoyo de la alcaldía local, pues ellos son los que aportan luces y sonido.
El video se comparte viralmente en redes sociales y se han creado varios grupos para apoyar a los narradores del centro de la capital colombiana desde países como Canadá, Autralia, Estados Unidos, Chile y Argentina. Por su parte, la alcaldía de la Candelaria no se ha manifestado al respecto pero al parecer, ya hay autorización para que los cuenteros usen el espacio el día que así lo requieran.