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Hace año y medio debían estar cerradas las minas, donde se registró la explosión, que de momento ha cobrado la vida de tres trabajadores, en Cucunubá. A pesar de la orden, los dueños de las bocaminas siguieron explotándolas, y ahora son epicentro de una tragedia. Lo más grave: todas las autoridades conocían de la orden y, todo apunta, a que nadie ejerció control.
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La conclusión surge al escuchar el testimonio de Hugo Santa, coordinador de la CAR para la región de Ubaté, que se encarga de ejercer control ambiental en la zona. Según el funcionario, la catástrofe del jueves involucró tres minas conocidas como El Cóndor, El Roble y San Miguel, que se encuentran en un área de reserva especial minera.
No obstante, tras adelantar labores de inspección y control ambiental, en octubre de 2021 se pudo establecer que dos de ellas estaban afectando el medio ambiente, al estar operando en la ronda de la quebrada Palacios.
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Esto llevó a la autoridad ambiental a expedir medidas preventivas, consistentes en la suspensión inmediata de actividades, ya que las bocaminas se encontraban casi al pie del afluente, así como todo el patio de operación. Cómo hubo afectaciones al medio ambiente, también se abrieron procesos sancionatorios.
“Como se encuentra en flagrancia, es decir, durante la operación estaban en proceso de extracción, se impuso la medida y, de inmediato, se comunicó a la Alcaldía Municipal, a la Personería de Cucububá, a la Agencia Nacional de Minería, a la Policía y a la Procuraduría General de asuntos ambientales”, explicó Santa.
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A pesar de eso, y que era obligación de las autoridades vigilar el territorio, para que esas medidas se respetaran, los propietarios de las minas El Cóndor y El Roble, cuyos títulos están a nombre de Raú Gómez y Celmira Tinjacá, siguieron explotando la zona, de donde sacan carbón mineral.
Santa confirmó que, a pesar de estar ubicadas en una zona de explotación declarada por la Agencia Nacional de Minería, ninguna de las minas tenía licencia ambiental, lo que se suma a los detalles que calificarían los trabajos que se venían adelantando como ilegales.
Por ahora, con tres víctimas mortales y cuatro trabajadores desaparecidos, el balance de la falta de control, sumado a la decisión de los propietarios de continuar la explotación de manera ilegal, hoy enluta la minería departamental.
Nota del Editor: Esta nota fue modificada, ya que por una confusión, en medio de la emergencia minera, en el título de esta nota se señaló a Sutatausa (lugar de una emergencia similar hace un mes), cuando realmente el artículo habla del municipio de Cucunubá.
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