Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Cervantes cuenta que hacia el mediodía del jueves su hijo le pidió permiso para jugar fuera de la casa con su amigo Brayan, de siete años. Ella accedió y le dijo que no se demorara más de 20 minutos. Al ver que no regresaba, la mujer habló con sus familiares y vecinos para realizar una búsqueda en el barrio. Alrededor de las 9:00 p.m. reportó el caso a la Policía, que le recordaron el protocolo de tiempo de espera para identificar a una persona como extraviada, es decir, 72 horas.
Así, la madre pasó dos días completos de incertidumbre sin tener ningún rastro sobre la pérdida del niño. “Sólo hasta el sábado, a las 2:00 p.m., supe que mi hijo podía haberse caído allí porque el amiguito que había salido a jugar con él cuando se perdió le contó al personal de la Defensa Civil que Sebastián se había rodado mientras buscaba un balón”, dice la madre de 24 años.
Luego de tener el testimonio del amigo de Sebastián, empezaron las labores de búsqueda alrededor de las 3:00 p.m. del sábado, según señala el teniente Rodolfo Barrera, coordinador del Grupo en Búsqueda y Rescate Acuático del Cuerpo Oficial de Bomberos.
Cervantes asegura que no comprende por qué la madre de Brayan no habló con ella desde un principio ni le contó lo que su hijo había visto cuando fue a jugar con Sebastián al río. Estos hechos son todavía un misterio y por ahora personal de la Sijín adelanta las conversaciones pertinentes con el niño que fue testigo de los hechos.
El río Tunjuelito es uno de los lugares donde más se presentan este tipo de tragedias. De acuerdo con cifras de los Bomberos, en los primeros cuatro meses de 2012 han atendido 12 casos en diferentes fuentes hídricas de la ciudad como el río Juan Amarillo, el Fucha y el Bogotá. Por esta razón la institución hizo un llamado a los ciudadanos para que no permitan que sus hijos jueguen en las orillas de los cuerpos de agua.