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Hace unas semanas un motociclista circulaba por la avenida Las Américas rumbo a su trabajo, y un camión de carga frenó de repente para no arrollar a un peatón que intentaba colarse a Transmilenio. “Al parecer la carga iba mal atada, salió disparada y mató al que iba en la moto, un muchacho de 20 años que se suma a las jóvenes víctimas de accidentes viales”, contó Yaris González, líder de la mesa sectorial de motociclistas en Bogotá.
El diagnóstico sigue siendo crítico: según la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV), cada semana 12 personas mueren en las vías de la ciudad, de las cuales cinco iban en moto. Este año ya han fallecido 165 motociclistas, lo que representa un aumento del 25 % frente a 2022. Detrás hay todo un drama social si se analiza la edad de las víctimas: el 30 % tenían entre 20 y 30 años, lo que muestra un problema que afecta a los más jóvenes.
En cuanto a los días y horarios más críticos, para este 2023 se encontró que los días en los que se presentan un mayor número de siniestros viales con usuarios de motocicletas como víctimas fatales, son los sábados, domingos y jueves; los horarios más críticos se registran las 3:00 a.m. y las 6:00 a.m., según cifras de la Secretaría de Movilidad.
“Hay una pregunta clave: ¿cuál es el costo social y económico de la pérdida de jóvenes en siniestros viales? No es claro cómo se articulan las políticas local y nacional, pero los recursos para controlar este fenómeno son insuficientes para vigilar la velocidad y la conducción bajo el efecto de sustancias”, manifestó Mary Bottagisio, de la Fundación Liga contra la Violencia Vial. En ese sentido vale preguntarse: ¿qué hay detrás de este fenómeno que sigue haciendo de la movilidad una prueba de vida o muerte?
Crecen el mercado y las muertes
Colombia, y en particular Bogotá, es uno de los mercados más dinámicos para la venta de motos en el mundo. Según cifras del Registro Único Nacional de Tránsito (RUNT) en 2022, la venta de motociclistas en el país, con 822.617 unidades, sobrepasó las cifras registradas en Estados Unidos: 780.000.
“El país es el noveno mercado en cifras absolutas, pero al mirarlo en términos per cápita, es una de las zonas más dinámicas del mundo. En particular, Bogotá y la sabana son un mercado en expansión. Ahora se vienen años de crecimiento”, indicó Ricardo Montezuma, experto en movilidad y director de la Fundación Ciudad Humana.
En el país existe facilidad para adquirir una motocicleta. Así, en los grandes almacenes o grandes superficies se ha vuelto costumbre ver la oferta junto a los alimentos, muebles y otros elementos de la canasta familiar. De esta manera, para comprar una moto, en ocasiones solo se necesita el documento de identidad para acceder a créditos fáciles y con cuotas bajas. Si esto se suma a lo que representan estos vehículos para muchas familias (libertad de desplazamiento), lo convierten en un mercado atractivo.
No obstante, estas compras parecen ser mortales. Según cifras del Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito (SOAT), en los últimos años el 40 % de los motociclistas que fallecieron en siniestros viales adquirieron su moto hace dos o tres años. Además, los reportes oficiales revelan que uno de cada cuatro fallecidos no tenían licencia para circular.
Según el mismo gremio de los moteros, hay demasiadas facilidades para que una persona pueda circular en las calles y, en particular, cuestionan el rol de las academias de conducción, por los conocimientos que efectivamente les imparten a los motociclistas.
“En ocasiones, algunos de estos centros, de manera informal, terminan siendo juez y parte. Es decir, forman a las personas y luego las certifican, y eso es un error. Debería existir un ente adicional que verifique que el conductor sabe manejar y tiene el conocimiento de las normas de tránsito, entre otros factores, pues esos vacíos terminan ocasionando los accidentes”, manifiesta John Abril, vocero del gremio del grupo de moteros LAMA.
Y es evidente que esa falta de formación se traduce en las causas de los siniestros viales: falta de pericia, exceso de velocidad o infringir las normas de tránsito. “Dos factores juntos, juventud y falta de experiencia, hacen que se presenten muchos accidentes. Los jóvenes, especialmente hombres, tienen menor aversión al riesgo y pueden tomar actitudes temerarias como exceso de velocidad, irrespeto de sentidos viales, no parar en señal de pare o semáforo en rojo, o circular maniobrando entre los vehículos”, agrega Dario Hidalgo.
Sin embargo, según el experto en movilidad Darío Hidalgo, hay otros factores que no se pueden atribuir solamente a los motociclistas, como problemas con la señalización y de mantenimiento vial, que generan en sí maniobras peligrosas. En ese sentido, ¿cuál ha sido el desempeño de las autoridades frente a estos hechos?
¿Y las estrategias?
Vale señalar que, en comparación con otras ciudades, Bogotá es una de las mejores en términos de prevención de siniestros viales, según los expertos. No obstante, aún hay elementos a mejorar. En ese sentido, a mitad de este año, la Contraloría de Bogotá reportó un hallazgo administrativo contra la Secretaría de Movilidad, debido a que no cumplió con el objetivo de disminuir el número de fallecidos en siniestros viales, a pesar de haber ejecutado más de tres veces el presupuesto asignado para la vigencia ($19.000 millones).
“El incumplimiento del objetivo propuesto refleja que el documento o justificación, que se presentó para cumplir la meta, tiene falencias en cuanto al establecimiento de acciones que mitiguen la siniestralidad. Tampoco contempló más elementos que ayudaran a establecer tareas certeras para la reducción de los accidentes”, indicó el ente de control.
Aunque resalta que ha sido líder en la adopción de los límites de velocidad que establece la Ley Julián Esteban, así como el desarrollo del sistema de fotomultas, para sancionar la conducción peligrosa en la ciudad.
“Entre octubre de 2018 y agosto de 2023, se han logrado salvar 207 vidas en los principales corredores, esto en comparación con el promedio de fallecidos que ocurrían cuando aún no se implementaba el límite máximo de 50 km/h. Así mismo, en las zonas de influencia donde hay cámaras de fotodetección, durante el primer semestre de 2022 y 2023 se registró una reducción de siniestros viales con fatalidades de 19%, y una disminución en lesionados de 10% respecto al mismo periodo, previo a su operación.”, manifestó la Secretaría de Movilidad.
Y agrega: “Promover el uso de transporte público seguro, para desescalar el uso de vehículos de dos ruedas para este fin, para el año 2022 respecto a 2019 el parque automotor de motocicletas en la ciudad de Bogotá y en los municipios circunvecinos tuvo un incremento alrededor del 65%, siendo los municipios vecinos quienes concentran el mayor número de registro de matriculas de motos.”
Por el momento, mientras continúa creciendo la compra de motocicletas, y con ella la muerte de aquellos que eligen este modo de transporte, se mantiene un reto para las autoridades y para los ciudadanos: hacer de la movilidad una oportunidad para todos y no un riesgo mortal.