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Un debate jurídico tiene en vilo la transparencia con la que el Concejo de Bogotá elegirá, en las próximas semanas, dos fichas determinantes para el control de la ciudad: el personero y el contralor.
El tema salió a relucir el pasado miércoles durante la primera sesión de la corporación, cuando la concejal liberal María Victoria Vargas les pidió a sus colegas que el voto por el presidente del Cabildo se efectuara de manera abierta y nominal. Es decir, que de cara a la ciudadanía, cada cabildante anunciara su voto.
Vargas tenía sus razones. En mayo pasado, cuando el Concejo eligió a Mario Solano como reemplazo del contralor Miguel Ángel Moralesrussi, Vargas decretó que el voto sería secreto, debido a una nueva ley (1431 de 2011), aprobada en enero de 2011, que explícitamente ordena que el Congreso, las asambleas y los concejos deben emitir su voto secretamente cuando se trata de elegir a un funcionario.
Paradójicamente, la mencionada ley terminó incluso contradiciendo el reglamento del Concejo, que ordena que este tipo de votación sea abierta, nominal y transparente.
Ahora, en medio de la crisis institucional que vive la ciudad —un contralor detenido y un personero invisible—, pareciera más que urgente que la ciudadanía sepa qué concejales fueron los responsables de elegir a los nuevos agentes de control.
En esto parecen coincidir la mayoría de concejales de la corporación, entre ellos los verdes José Juan Rodríguez y Antonio Sanguino; Javier Palacio, del Partido de la U, y el conservador Ómar Mejía, consultados por este diario.
Sin embargo, y en contra de su voluntad, la Ley 1431 se les atraviesa, lo que ha obligado a la concejal Vargas a que le proponga al Concejo que declare la inconstitucionalidad de esta norma y proceda a votar pública y nominalmente.
Para el concejal Mejía, no está claro que jurídicamente el Concejo pueda declarar la inconstitucionalidad de la ley. Por eso propone que se utilice la figura de la “explicación del voto”, en la que voluntariamente los concejales que quieran anunciar la orientación de su sufragio lo podrán hacer.
La discusión apenas comienza. Y de su resultado dependerá que, en una ciudad conocida por la manera en la que los concejales negocian su respaldo a los funcionarios con cuotas burocráticas, la ciudadanía sepa, aunque sea, quién votó por quién.