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Opinión: ¿Llegó la hora de la Región Metropolitana Bogotá-Cundinamarca?

Bogotá y Cundinamarca producen el 30% del PIB de Colombia. Su convivencia ha sido estratégica, aunque por años su relación ha sido de más odios que amores. Hoy tienen la posibilidad de darle forma a una Región Metropolitana que les ayude a superar desafíos, encontrar respuestas y aunar esfuerzos. ¿Lo lograrán?

La creación de la Policía Regional para Bogotá Cundinamarca y la institucionalización del sistema de gestión de seguridad de la Región Metropolitana son pasos en el sentido correcto hacia un sistema de ciudad confiable y competitivo.
La creación de la Policía Regional para Bogotá Cundinamarca y la institucionalización del sistema de gestión de seguridad de la Región Metropolitana son pasos en el sentido correcto hacia un sistema de ciudad confiable y competitivo.
Foto: Getty Images/iStockphoto - Getty Images/iStockphoto

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Bogotá y Cundinamarca son importantes para el país. Juntas representan cerca del 30% de PIB nacional. Pero también su relación es estratégica. El 40% de la comida que se consume en la capital de país, viene del departamento. Diariamente, entre las dos se realizan 2.6 millones de viajes. Los municipios vecinos se benefician del dinamismo económico bogotano como fuente de trabajo.

Ahora, no todo es color de rosa. Bogotá y Cundinamarca deben enfrentar grandes desafíos como la inseguridad, la descontaminación del Río Bogotá, la disposición de basura, la protección de una importante estructura ecológica con parques, reservar, páramos y lagunas, así como la construcción de infraestructura vial y vivienda que genere calidad de vida, pero que no comprometa el futuro ecosistémico de la región.

Desde 1964, más o menos, se viene hablando de la necesidad de que Bogotá y Cundinamarca cuenten con un organismo de articulación que les permita, no solo, una mejor relación, sino que además puedan aunar esfuerzos para aprovechar sus potencialidades y enfrentar los desafíos comunes.

Muy seguramente, como consecuencia de la forma en que Bogotá absorbió los municipios vecinos (Usaquén, Suba, Engativá, Fontibón, Bosa y Usme) en 1954, durante la dictadura del General Rojas Pinilla, la relación con Cundinamarca siempre ha sido más bien tensa y el tema espinoso. Claro, a esto hay que agregarle las cuestiones políticas, electorales, tributarias y económicas en las que ninguna de las partes ha querido ceder.

Después de muchos ires y venires, la Ley Orgánica 2199 de 2022, adopta, define y reglamenta el funcionamiento de la Región Metropolitana. Según la Ley, el primer paso para su materialización es la autorización a Cundinamarca y Bogotá por parte de la Asamblea departamental y del Concejo, respectivamente, para ingresar a la nueva figura de coordinación. La primera ya la obtuvo. El caso de la capital ha sido más difícil.

La Administración radicó a finales de marzo en el Concejo el proyecto de acuerdo para la autorización. Luego de varias polémicas, un mes después, lo retiró y no se votó. Hace unas semanas lo radicó nuevamente, y si no hay contratiempos, su discusión arrancará entre hoy y mañana.

Si se supera el procedimiento inicial, ahí vendrán los principales retos. La Región Metropolitana abordará asuntos de movilidad; seguridad ciudadana, convivencia y justicia; seguridad alimentaria y comercialización; servicios públicos; desarrollo económico; medio ambiente y ordenamiento territorial.

Todos temas importantísimos. Las claves estarán en qué se priorizará, cómo se harán realidad las decisiones, quién las ejecutará, quién o quiénes las financiarán; en cómo se mantendrá el rumbo en medio de coyunturas políticas locales particulares; en cómo conciliar las visiones y necesidades de una variedad de actores e intereses; y en cómo se logrará el apoyo para proyectos estructurales de un gobierno nacional que tiene serios reparos, como lo ha evidenciado la exconcejal y hoy ministra de ambiente, Susana Muhamad.

Es claro que la articulación entre Bogotá y Cundinamarca es fundamental para el futuro de las dos. Es fundamental que, al lado de que se cumpla con lo establecido en la Ley, las autoridades Distritales, Departamentales y Municipales deben fortalecer la pedagogía y la socialización de la Región Metropolitana. El desconocimiento de gran parte de la ciudadanía poco le aporta a la construcción de un proceso estratégico que requerirá de mucha legitimidad.

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