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El pronóstico del IDEAM advertía precipitaciones significativas en Cundinamarca; alerta naranja por crecientes súbitas del río Humea y sus afluentes, y alerta roja por deslizamientos en varios municipios. Y así ocurrió: las lluvias que azotaron el oriente del departamento en la madrugada del viernes generaron desbordamientos y derrumbes, afectando, al cierre de esta edición, ocho municipios: Une, Fomeque, Cáqueza, Chipaque, Guayabetal, Choachí, Gutiérrez y Quetame que, una vez más, fue el más afectado al quedar incomunicado, al igual que la vía al Llano.
En Quetame, particularmente, la emergencia removió recuerdos en varios habitantes de la tragedia del 17 de julio de 2023, cuando una avenida torrencial se llevó más de 20 casas y dejó 28 víctimas fatales, en la vereda El Naranjal. Ese mismo miedo lo sintió ayer Marina Sabogal, quien tras un día de trabajo, pensó que iba a ser una noche tranquila. Pero a las 7:00 p.m. sintió que el techo de su casa se iba a caer. “De la parte alta de El Naranjal me dijeron que evacuara, porque la quebrada estaba crecida. Tuve que dejar a mis gallinas y salir sin nada hasta El Limoncito. Me asusté como esa vez, pero gracias a Dios la quebrada siguió su cauce. Y nos toca seguir aquí porque es nuestro sustento, pero teniendo precaución”.
Sin embargo, los efectos de las lluvias se vivieron en la madrugada: la vía principal colapso, dejando incomunicado al casco urbano y 12 veredas. La Alcaldía estima una afectación de 5.000 personas, donde, además, no hay servicio de agua. Paralelamente, evaluaron a 50 familias en áreas contiguas al río Negro (Puente Quetame, Povitos, Trapichito, Naranjal) por la probabilidad de represamiento.
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El gobernador Jorge Rey, junto con al equipo del Instituto de Caminos de Cundinamarca, llegó hasta el municipio para brindar soluciones. La alcaldesa del municipio, Elizabeth Sabogal, hizo un llamado al Gobierno para que hagan presencia y no se repita la historia de hace dos años. “Iniciamos gestiones para construir un puente militar en el sector del Mirador; habilitamos un albergue en la normal Santa Teresita y pusimos a disposición subsidio de arriendo para quienes deseen evacuar preventivamente”, dijo.
Otros municipios afectados
Desde la Unidad Departamental del Riesgo (UAEGRD) y Bomberos Cundinamarca entregaron detalles de las afectaciones. En Une, por ejemplo, hubo inundaciones en el casco urbano. La situación se agravó por el hundimiento de la vía departamental, que conecta con Gutiérrez. En Fómeque reportaron derrumbes en las veredas Lavadero Bajo y río Blanco y pérdida parcial de banca en tramos de la red vial terciaria. Campesinos grabaron como la creciente de la quebrada Negra se llevó parte de la carretera.
En Cáqueza, el desbordamiento de la quebrada Tunja provocó el colapso del puente en la vía a la vereda Placitas; 12 familias de las veredas El Tablón y La Playita fueron evacuadas por riesgo de deslizamiento y hubo afectaciones en los sectores puente Chulo y la vía a Velandia. En Chipaque, locales comerciales y casas resultaron inundadas. La Alcaldía reportó derrumbes y cierre de la vía a la vereda Cerezos, así como aumento de la quebrada Abasticos. “Nos da miedo que con esa quebrada haya una avalancha y nos tape la casa. Aquí perdimos cosas, el agua está represada. Esta afectación es de toda la vida. Les pedimos que nos colaboren”, dijo una habitante. En Guayabetal, un deslizamiento afectó el paso al caso urbano de las veredas San Roque Alto y Primavera; en Choachí hubo deslizamientos, y en Gutiérrez cerraron la vía al Pascote por riesgo deslizamiento; hubo pérdidas de cultivos y afectaciones a granjas avícolas.
Vía al Llano
El conjunto de emergencias en la región generó un problema, que afecta a gran parte del país: el cierre de la vía al Llano. “En algunos puntos se han vuelto a presentar deslizamientos leves y desbordamiento”, destacó la concesión Coviandina. Ante esta situación, informaron cierre preventivo a la altura del sector el Uval, el Tablón, Puente Quetame (sentido Bogotá-Villavicencio) y en Buenavista y peaje Pipiral (Villavicencio-Bogotá). De momento, no hay hora de apertura. Según Fedetranscarga, unos 10.095 vehículos de carga pasan al día por este corredor y cada hora genera una pérdida cercana a los $624 millones.
¿Qué viene ahora?
A raíz de la emergencia, el gobernador de Cundinamarca activó el Consejo Departamental de Gestión del Riesgo, para prestar apoyo a los territorios afectados, donde no hay pérdidas humanas, pero sí 72 hogares evacuados preventivamente. “Los municipios están evaluando los daños, para ver cómo podemos ayudarlos”, aseveró Diego Fernando Contreras Rincón, subdirector de la Unidad de Gestión del Riesgo del Departamento.
Este tipo de desastres, al oriente de Cundinamarca, se explican por la deforestación del 80 % de coberturas vegetales originales en los ecosistemas andinos, lo que genera que los fenómenos climáticos, aparte de extremos, lleguen con mayor intensidad. Así lo explica Gonzalo Duque Escobar, investigador del Instituto de Estudios Ambientales –IDEA- de la Universidad Nacional sede Manizales y director del Observatorio Vulcanológico.
“Desde 1980 nosotros observamos con preocupación que el deterioro en el piedemonte de la cordillera oriental, era enorme”. Por eso, agregó que la respuesta a esa problemática consiste en avanzar en la adaptación al cambio climático. “Hay que coordinar los Planes de Ordenamiento Municipal con los de Ordenamiento de Cuencas, pero también vincular a la comunidad y empresas privadas para recuperar la cobertura vegetal e incluso implementar ganadería y agricultura regenerativa”.
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A pesar de que el Ideam declaró que la primera temporada de lluvias terminaba en junio, Contreras señaló que en esta zona oriental apenas comenzó y se extendería hasta octubre. Por lo que los municipios de Une, Fomeque, Cáqueza, Chipaque, Guayabetal, Choachí, Gutiérrez, Quetame Medina y Paratebueno seguirán en alerta y permanente monitoreo. “Nuestros cuerpos operativos y los consejos municipales de gestión de riesgo ya están activados y atentos a los reportes que genere también la comunidad”, detalló.
En lo corrido del año y producto de las lluvias, agregó, han ocurrido 286 emergencias, afectando 15 provincias y 79 municipios, dejando un saldo de 900 familias damnificadas. “Solamente en junio, en Caquezá se han presentado 10 eventos; Fomeque, cinco eventos; Puerto Salgar, tres; y Guayabetal, dos (…) A esas familias les hemos llevado kits de alimentos, de cocina, aseo, colchonetas y frazadas. No tenemos ninguna que esté en alojamientos temporales”, concluyó Contreras.
Las lluvias, una vez más, llevaron todo a su paso, dejando pérdidas de enceres; campesinos sin cultivos, y desconectados para recibir alimentos. Las Alcaldías, el departamento y el Gobierno tiene la responsabilidad, al menos en estos tres meses de ola invernal, de evaluar y atender a tiempo a sus habitantes, para evitar tragedias que tanto han quedado en la memoria.
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