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Según una carta enviada al alcalde en los últimos días por varios concejales, entre ellos Orlando Parada, Gilma Jiménez y Ángela Benedetti, la causa de la renuncia de De Nicoló habría sido consecuencia de un derecho de petición radicado por un particular en la Alcaldía, en la que expuso que de acuerdo con la Constitución, el sacerdote se encuentra en edad de jubilación. En otro aparte, los concejales le pidieron a Moreno que abogara por la continuidad del padre en el Idiprón.
Javier de Nicoló llegó a Colombia desde Italia, huyendo de la Segunda Guerra Mundial, en 1948. Fue misionero, primero, y luego pastor en la cárcel de menores.
Llegó al Idiprón en 1969, gracias a un acuerdo del Concejo en 1967, y después de un convenio con la Lotería de Bogotá. Desde entonces enfocó sus fuerzas al rescate de aquellos que viven en la calle, la mayoría, consumidos por la droga.