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Desde hace varios meses los comerciantes del sector de La Candelaria, en el centro de Bogotá, han manifestado su preocupación por el cierre de unos 200 establecimientos en donde se expende licor debido al cambio en el uso del suelo establecido por el Plan de Ordenamiento Territorial (POT).
Se espera que en los próximos días se clausuren otros 150 locales comerciales, pues el próximo 31 de julio se vence el plazo máximo para hacer cumplir la norma. Los comerciantes aseguran que esta medida ha generado graves consecuencias económicas para ellos y centenares de sus empleados.
El decreto 190 de 2004 establece los ocho sectores en que se divide La Candelaria y asigna los usos del suelo para cada uno de ellos, con base en el cuadro de usos que fija el POT. En tal legislación es explícito el hecho de que los negocios dedicados al expendio y consumo de licor quedan clasificados como de alto impacto.
El concejal Jaime Caicedo, quien ha estado al frente de esta problemática, aseguró que la directora de Apoyo a Localidades de la Secretaría de Gobierno reconoció "la existencia de contradicciones entre la normatividad expresada en el POT y la realidad económica de la ciudad", por lo cual dicha entidad solicitó a la Secretaría de Planeación un espacio de reflexión que permita la revisión del conflicto en la zona.
"La totalidad de los comerciantes afectados por los cierres reclaman su derecho al trabajo y alegan que no tienen otro medio de subsistencia, por lo cual se genera una situación social y económica que no sólo golpea a dichos comerciantes, sino que incide en la caída de la producción bruta de la localidad e incluso en los ingresos inmediatos y futuros de la administración distrital", indicó Caicedo.
El Cabildante considera que existe voluntad de diálogo y concertación tanto en la Alcaldía Local, los organismos superiores de la administración distrital, la Personería de Bogotá y representantes del Concejo de la ciudad, como en los residentes y comerciantes.