
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Que Bogotá se inunde es y ha sido un problema frecuente: 3.479 casos de inundación en los últimos dos años lo demuestran. Las lluvias de los últimos días y el decreto que el alcalde Gustavo Petro firmaría para crear un sistema urbano pluvial de drenaje sostenible han puesto el tema en boca de las entidades ambientales. Como lo contó El Espectador, el Instituto Distrital de Gestión del Riesgo y Cambio Climático (Idiger), antiguo Fopae, se encargará de administrar el sistema de recolección y drenaje de aguas lluvias en la capital, tarea que hoy le compete al Acueducto.
El anuncio no cayó bien entre los miembros del sindicato de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (Sintraemsdes), quienes se han opuesto a que el Idiger asuma estas funciones, al considerar que al quitarle al acueducto “el manejo de cuerpos de agua, canales, quebradas, ríos, humedales y rondas significaría una reducción en los ingresos de la EAAB cercano al 20%”, que sumado al impacto en la tarifa que se reduciría a partir de 2015, pondrían a la EAAB en una situación de posible inviabilidad financiera. Calculan que, por el proyecto de las aguas lluvias y otras decisiones, el acueducto dejaría de recibir $304 mil millones al año.
No obstante, el cambio de funciones parece no tener marcha atrás. El Idiger ya destinó este año $25.000 millones para adelantar el sistema urbano de drenaje sostenible. Para 2015 contempla una inversión de $57.000 millones. “La atención del empozamiento de aguas lluvias debe ir más allá de construir infraestructura. Con el cambio climático, los patrones de riesgo serán más complejos . Por esto, el Idiger estructuró un modelo de drenaje sostenible, en el que las aguas lluvias desempeñan un rol fundamental: pueden ser reutilizadas en techos verdes, plazas públicas, lavado de vehículos”, dijo Javier Pava, director del Idiger.
La expansión urbana de la ciudad y el cambio climático han influido en que Bogotá sea una ciudad propensa a las inundaciones. El último estudio que presentó el Idiger sobre un sistema de drenaje sostenible muestra que el occidente de la ciudad se clasifica como de amenaza alta y media por inundación (ver infografía). Por problemas como ocupaciones en la ronda del río Bogotá y la obstrucción de canales, 1’600.000 personas están expuestas al rebose de redes del sistema sanitario y pluvial.
Por las inundaciones en Bosa y Kennedy en diciembre de 2011 resultaron afectadas 27.697 personas. El costo para el Distrito por estas emergencias ascendió a $24 mil millones. Esto sucedió, a pesar de que la ciudad cuenta con 2.300 kilómetros de red pluvial, 86 km de quebradas y ríos (sin incluir el Bogotá) y 57.497 pozos de inspección.
El plan de drenaje sostenible tiene previstas acciones como mejorar la capacidad de evacuación de agua lluvia, prevenir el reflujo de las aguas que llegan hasta las estaciones de bombeo y regresan porque éstas se saturan, y recuperar quebradas y humedales (en 1940, los humedales de la ciudad sumaban 50.000 hectáreas, hoy quedan 697 Ha). Según el estudio del Idiger, existen 3.404 familias que habitan en los cuerpos de agua, de las cuales 2.023 están en proceso de reasentamiento. De los 2.175 predios a recuperar, 403 están en proceso de adquisición. El agua lluvia, por último, sería reutilizada con fines no potables, como lo hace el centro comercial Titán Plaza, que al mes usa casi 17.000 metros cúbicos de aguas lluvias tratadas.
svalenzuela@elespectador.com
@santiagov72