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Samuel Moreno, alcalde de Bogotá, confirmó que dependiendo de los lugares donde más se presentan este tipo de eventos, se mirará la posibilidad de adoptar la medida.
"Estamos dispuestos a revisar horarios en zonas donde hay más relación con las riñas y peleas callejeras y allí seguramente se tomarán decisiones", explicó.
Según Moreno, es muy difícil adoptar esta norma para toda Bogotá, porque esto desencadenaría consecuencias de tipo económico, ya que este tipo de comercio genera más de 160 mil empleos.
"Hay que calcular el impacto de una reglamentación como esta. No siempre las riñas tienen que ver con la rumba, porque puede ser sana, pero es necesario evaluar los lugares donde el trago sí tiene que ver con esta ola de intolerancia", dijo.
Las autoridades de la capital del país prendieron las alarmas sobre lo que sucede en las localidades de la ciudad, luego que este fin de semana se presentaran más de 3.565 peleas callejeras.
El comandante de la Policía de Bogotá, general Rodolfo Palomino, permitió ver su preocupación porque las cifras demuestran que la capacidad de la institución en muchas oportunidades resulta ser poca.
Según el general, el problema de las peleas callejeras se hizo más evidente cuando sólo en las primeras seis horas de este año la Policía tuvo que atender más de 2.268 riñas.
"No hay que hacer ningún esfuerzo para reconocer que los protagonistas de estas peleas son los amigos, los vecinos y los propios familiares", señaló el alto oficial.