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Los familiares de Miguel Ángel Martín Alarcón y John Fredy Cristancho Caicedo, sentados en el banquillo de los acusados, se persignaron cuando el juez 23 de conocimiento inició la lectura de fallo. Durante el proceso los señalaron de haber asesinado, en medio de una riña, a un padre de familia, identificado como John Freddy Patiño Moreno, de 35 años.
Cuando el juez dictó la sentencia de 413 meses de prisión, en la tarde de este lunes, las mujeres dejaron de rezar y, con un esfero, empezaron a hacer cuentas. “Eso da más de 34 años de cárcel”, musitaron agobiadas. La justicia les dio la razón a la Fiscalía y al representante de las víctimas, Fernando Largacha, que hace tres años emprendieron una cruzada para que se hiciera justicia.
Durante la sentencia, se recordó que el 2 de marzo de 2014, Jhon Fredy Patiño Moreno llegó a su casa -en el conjunto Portal de la Sierra de la localidad de Usme- en compañía de su hijo (de 9 años) y de su esposa, luego de una reunión familiar. Eran las 3:30 de la mañana cuando ocho hombres, al parecer en estado de embriaguez, empezaron a insultarlo.
De un momento a otro, de las afrentas quisieron pasar a los golpes. Pero el vigilante se interpuso y los expulsó del conjunto. A través de la reja del parqueadero, dos de ellos quisieron seguir con la riña. Minutos después llegó la Policía.
Patiño Moreno se acercó a la recepción. Fue allí donde Martín Alarcón lo abordó, lo tomó por el cuello y lo llevó a la vía pública. Allí lo esperaba John Fredy Cristancho Caicedo, quien sostenía un cuchillo, el cual se lo había pasado, al parecer, un hombre conocido con el alias de ‘Cali’.
La Fiscalía logró probar que Martín Alarcón y Cristancho Caicedo lo golpearon en el rostro y, en medio de la trifulca, lo atacaron con el arma blanca. No bastó con la llegada de los policías, porque contra ellos también la emprendieron y lograron huir. Mientras tanto, John Freddy Patiño Moreno fue trasladado al Hospital El Túnal, donde falleció cinco días después.
Luego de la investigación, las autoridades lograron dar con el paradero de los responsables. Sin embargo, el caso estuvo a punto de quedar en la impunidad. Tras la captura, un juez de garantías los dejó en libres al considerar que no eran un peligro para la sociedad. Luego, el video de una cámara de seguridad, que era pieza clave en el proceso, se dañó y el juez no quería aceptar el que transmitieron los medios de comunicación. Al final, la Fiscalía logró demostrar la responsabilidad de los asesinos.
“Ninguna pena será justa y tampoco será proporcional al daño que le causó a toda una familia. Pero sí nos sentimos más tranquilos porque se trata de una condena ejemplarizante y porque ya no podrán hacer daño a la sociedad”, indicó Jeimmy Patiño, hermana de la víctima.
La defensa de los implicados impondrá el recurso de apelación.