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Bajo la influencia del alcohol, decenas de jóvenes se toman las calles de miércoles a domingo para participar y apostar en piques clandestinos.
A través de Facebook y Twitter se establecen los puntos de encuentro. Transitan en algunos casos sin placas para evitar ser grabados o que las autoridades tomen sus registros.
Estos jóvenes infractores se están adecuando logísticamente con equipos de comunicación como radioteléfonos y sirenas para alertar la presencia de la autoridad.
Según el concejal Felipe Ríos, quien ha seguido de cerca los piques clandestinos, a diario se están inventando nuevas pistas y formas de desatar la euforia de la velocidad con índices de edad cada vez más bajos y evidentes excesos de licor.
"Desde el miércoles y hasta el domingo a las 7 p.m a través de grupos de Facebook y algunos usuarios de Twitter se informa la hora y el punto de encuentro para estos piques", señaló.
Durante una investigación hecha por el Cabildante se comprobó que arrancan a las 10:30 p.m y van hasta las 4:30 a.m.
"Los jóvenes desafían todas las normas de tránsito y arriesgan al límite sus propias vidas. Se evidencia la edad de los practicantes, el excesivo consumo de alcohol, el exceso de velocidad, jóvenes sentados en las puertas de los vehículos en movimiento arriesgando sus vidas, la contravención a normas de tránsito que van desde ocupaciones de carril hasta contravía por la autopista norte".
Para el concejal Ríos, lo más preocupante es la incapacidad de la Policía para controlar la práctica.
"Las autoridades no utilizan métodos efectivos de cerramiento en los operativos, tratan de cercar a los jóvenes con una patrulla y al otro costado con una moto, lo que produce angustia pues los ágiles conductores maniobran para evadir las policía sin mayor problema", concluyó Ríos.