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El hombre, un sujeto que las autoridades no identificaron, se subió a un bus y dentro de él, amenazando a la mujer embarazada con un puñal, le quitó el celular y emprendió la huída.
De acuerdo con el juez, el grito de varias personas alertó a varias personas que ayudaron a que el ladrón fuera capturado frente a una de las sedes del asadero Rancho Grande, en Bogotá. Tras ser sometido a las autoridades, se llevó a cabo el juicio correspondiente que derivó en la condena, que a juicio del juez, no se puede impugnar.
Conocida la sentencia, varios capitalinos reaccionaron de diversas maneras. Para unos, se trata de una acción contundente. Para otros, es una pena exagerada si se tiene en cuenta que la impuesta a otras personas que han cometido delitos de lesa humanidad purgan penas de máximo ocho años, llámense paramilitares, guerrilleros, delincuentes comunes o narcotraficantes, entre otros.
Esta gran condena se constituye en la primera de la "Ley de pequeñas causas", que contempla penas frente al robo de equipos celulares. Según esta ley, el robo de teléfonos celulares se castigará con una pena de mínimo seis meses de prisión. La nueva norma también castiga pequeños hurtos como el atraco.
La norma, destinada a contrarrestar los llamados delitos callejeros con penas privativas de la libertad, establece que en dichos delitos, cuando el monto sea inferior a 4,6 millones de pesos, se sancionarán con arresto en cárcel.
Según el viceministro de Justicia, Guillermo Reyes, las cárceles del país no están preparadas para afrontar la situación, pero manifestó que “es preferible tener las cárceles hacinadas que los delincuentes en las calles”. Reyes explicó que la ley también estipula como sanciones el trabajo social no remunerado y las multas.
En Colombia, la telefonía móvil celular entró en 1994 y las compañías que prestan el servicio cerraron el 2007 con 32,2 millones de usuarios. Un estudio revelado el año pasado por la Asociación de la Industria Celular de Colombia (Asocel), estimó en 1,5 millón los teléfonos celulares que se roban cada año en el país.
El 60 por ciento de los casos de robos se cometen de un tirón o “raponazo” y parte de los aparatos hurtados van a parar a países fronterizos como Ecuador.