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Eran más o menos las 12:30 del mediodía y el vehículo no llevaba más pasajeros. Minutos después, el hombre, llamado Jairo Alvarado Rodríguez, cambió inesperadamente la ruta Villa Luz-Asunción. La menor, alarmada, le pidió con el tono de voz más despreocupado que pudo que le diera sus vueltas para bajarse en la siguiente esquina. Pero Alvarado siguió y fue más allá. Sacó un cuchillo. Le exigió a su víctima que se sentara a su lado. Ella obedeció y en el primer semáforo empezó a gritar. Al oírla, varios transeúntes golpearon el carro exigiéndole al chofer detenerse. Por fin, la estudiante bajó. El victimario huyó. La pesadilla duró unos 10 minutos y ocurrió el 3 de abril de 2008.
Por este hecho, Alvarado Rodríguez fue sentenciado en segunda instancia el pasado 25 de enero a 10 años y ocho meses de prisión por el Tribunal Superior de Bogotá, que consideró que dicha actuación fue un secuestro simple agravado.
Los jueces ratificaron así el fallo proferido en primera instancia, el 24 de septiembre de 2009, por el Juzgado Primero Penal del Circuito, y de paso terminaron con los días de angustia, declaraciones juramentadas y dispendiosos trámites que tuvo que padecer la menor.
La justicia también le impuso al hombre una multa de 533 salarios mínimos. Por su parte, el Ministerio Público calificó el testimonio de la víctima como “espontáneo y coherente”.