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Fabio Padilla, vecino de la localidad de Kennedy que trabajaba en su carnicería, tuvo que transformar su negocio a raíz de la pandemia del covid-19. En medio de las rigurosas restricciones para restaurantes, bares y negocios que necesitaban la presencialidad para mantenerse de pie, terminaron cerrando 53.291 empresas, según la Cámara de Comercio de Bogotá. “Con mi esposa comenzamos a vender tapabocas, caretas, tapetes desinfectantes y trajes antifluidos. Y nos fue tan bien, que dejamos la carnicería, para dedicarnos a eso”, contó Padilla, quien llegó a vender hasta cien tapetes y trajes diarios.
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Vender productos de bioseguridad fue el salvavidas para quienes quedaron desempleados, entre el 2020 y el 2021. Y es que en la pandemia, la palabra de moda fue “reinventarse”, ya que la ciudad perdió 1′106.395 empleos, el 54 % de los cuales fueron de las mujeres. La gente se aferró a vender lo que más se demandaba en momentos de cuarentenas y medidas estrictas, como tapabocas y otros elementos que, de acuerdo con el Ministerio de Salud, prevenían el coronavirus.
“Todo comenzó en pandemia. Con una cuñada tuvimos la idea de hacer tapabocas. Los fuimos vendiendo por Facebook y WhatsApp a nuestros conocidos. Poco a poco fuimos creando el Instagram y de un momento a otro se disparó la venta, debido a que eran hechos con telas antifluido de Lafayette. Tratamos de pensar en diseños llamativos”, señaló Diana Prieto, quien en la contingencia creó con su esposo Tapabocas Bogotá.
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Vale recordar que a la par con los contagios también crecieron las ventas por internet, que reportaron un incremento del 53 % (el doble del registrado en 2019) y la creación en el país de 278.302 empresas (28 % en Bogotá). “En abril y mayo de 2020, vendíamos al día casi 150 tapabocas. Luego, cuando se pudo volver a la presencialidad, nos metimos en el área empresarial. A las personas les gustaba combinar la ropa con el tapabocas. Ahí creamos un diseño diferente, que gustó mucho”, agregó Diana.
Así como Diana y Fabio aumentaron su negocio, lo mismo hicieron los vendedores informales. Como Andrés Barrera, del barrio Villas de Granada, en la localidad de Engativá, quien en plena pandemia vendía casi $1 millón semanal en tapabocas. Sin embargo, con la flexibilización de las medias, los ciudadanos bajaron la guardia, al igual que las ventas.
¿Qué pasó con la reactivación?
Actualmente, Barrera solo vende $20.000 a la semana en tapabocas, y la mercancía que compró en pandemia quedó represada. Lo mismo pasó con Cristian Pinto, otro vendedor ambulante, ubicado en Kennedy, quien en pandemia salió a las calles a subsistir de la venta de mascarillas. “Las ventas bajaron, asimismo tocó bajar los precios. Antes podíamos vender un tapabocas a $2.000, hoy se vende en $200″, señaló Pinto, quien ahora vende accesorios para celulares.
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Óscar Romero es otro ciudadano que comenzó a vender productos de bioseguridad en junio de 2020, “cuando la gente tenía como más sentido de usar los productos: el gel, el alcohol, las gafas, las mascaras… todo esto. Ya después de que fueron flexibilizando las medias se bajaron mucho las ventas”.
Romero contó que estos productos “ahora son fáciles de conseguir, pero cuando comenzó la pandemia eran más costosos y tenían una gran demanda. Era una buena oportunidad. A muchos hoy se les quedó mercancía sin vender, sobre todo máscaras, gafas y tapabocas de tela. “En el mejor momento del emprendimiento se llegaron a vender cincuenta tapabocas diarios. Pero por la situación, el emprendimiento se acabó, y ya no se venden esos productos”.
Evolución en la pospandemia
Aunque en el 2021 se registró que 470.579 empresas activas cerraron en Bogotá y la región, hubo emprendimientos que volvieron a transformarse por tercera vez. Ese fue el caso de Fabio Padilla, quien comenzó con una carnicería, luego tuvo un negocio de productos de bioseguridad y ahora se dedica a la venta de trajes antifluidos, para profesiones específicas. “Con la reactivación tuve que donar mercancía, porque la gente dejó de comprar. Solo seguimos con los antifluidos. De eso sí nos han seguido pidiendo. La pandemia fue una oportunidad y emprendimos por ese lado”.
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Por su parte, Diana Prieto y su esposo también evolucionaron el negocio. “Sabíamos que la pandemia no iba a ser para siempre y que en algún momento las restricciones las iban a levantar. Por lo que desde el año pasado intentamos con otros productos que no nos funcionaron. Ahora estamos con otro que es el accesorio de colgar las gafas (quisimos darle el mismo estilo, con diseños y demás, y le pusimos nuestro toque personal), encontramos otro producto para no depender solamente del tapabocas”, señaló Prieto.
Entre enero y mayo de 2022 aumentó en 12 % el número de microempresas creadas en Bogotá y en los 59 municipios de la jurisdicción. Sin embargo, disminuyeron 90 % las pequeñas empresas, en 70 % las medianas y en 63 % las grandes empresas, según la Cámara de Comercio de Bogotá. Con la nueva realidad, es claro que todos se tendrán que reinventar.
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