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¿Qué evaluación hace del sistema?
Haber sido parte del desarrollo de Transmilenio en sus tres primeras fases (2005-2012) me brinda un criterio para entender qué tanto hemos podido avanzar. Cuando empezamos solo estaba Transmilenio como único sistema de transporte organizado y apenas se estaba concibiendo el SITP. Hoy tenemos todo un sistema y una tarifa integrada que nos permitió acabar con la guerra del centavo.
Avanzamos en la cantidad de biarticulados, ese salto nos permite tener un 39 % más de capacidad para transportar usuarios; asimismo, tenemos 1.485 buses eléctricos, que tienen un impacto ambiental valioso y, no menos importante, tenemos operando una línea de cable aéreo. Todos estos son logros que muchas veces la ciudadanía no nota, pero aportan a la prestación de un mejor servicio.
¿Qué decir sobre la evasión y la frecuencia de las rutas?
Comparando el antes y el después de la pandemia identificamos que la evasión aumentó notablemente, para nosotros es preocupante que haya crecido de esa manera. Lo que hay que destacar es que hay un alto número de usuarios que sí pagan, entonces los esfuerzos están encaminados a seguir disminuyendo la cifra negativa.
Las frecuencias de las rutas se planean según la cantidad de usuarios que marcan el torniquete. Si los números nos muestran que entran 1.000 personas enviamos buses para ese flujo de usuarios, pero si en realidad hay 2.000 porque la mitad son colados, pues es difícil prestar bien el servicio.
¿La compra de buses eléctricos ha disparado el déficit del sistema?
El FET cubre o subsidia lo que los pasajes no logran pagar. Nosotros venimos controlando la operación y haciéndola más eficiente para que el costo sea el adecuado, pero hay valores que toca solventar. Ese cubrimiento se controla semana a semana, y en la medida que hay menos evasión, menos se necesita el Fondo.
El costo de la operación es la suma de recorrer kilómetros, de vehículos, de costos por personal que se requiere para funcionar, entre otros, entonces el único elemento que lo afecta no son los buses eléctricos, ese es apenas uno de ellos.
¿En qué se invierte la tarifa?
El incremento de la tarifa depende de varios aspectos. Para eso se contempla el costo de la operación, hay cerca de 34.000 personas detrás de todo este andamiaje, el costo de los insumos y combustibles, del salario mínimo y otros detalles relacionados con temas macroeconómicos.
Buena parte del dinero que se recauda es solamente para la operación, no tanto para que se construya una estación o se arregle la infraestructura, sino únicamente para que se preste el servicio, es decir, que los buses transporten a los usuarios y ya. El resto de los gastos del sistema se pagan con el presupuesto que Transmilenio tiene todos los años.

Puertas, torniquetes y el nuevo software de cámaras
Estamos mejorando la experiencia de viaje de los usuarios desde dos aspectos: la seguridad y la evasión. Este año se triplicará la presencia de la Policía en el sistema, gracias a la llegada de 1.500 policías en diciembre. Desde Transmilenio vamos a duplicar el personal para acompañar a los usuarios y asistirlos en temas como ayuda para movilizarse, recibir denuncias y orientar, entre otras cosas.
Para acabar la evasión estamos mejorando nuestra infraestructura, y ahí es donde aparece el tema de las puertas como la gran estrategia. Las nuevas puertas contarán con un material más resistente, unos motores con mayor potencia que podrían resolver el mal uso y lo de los colados.
Les dimos prioridad a seis estaciones en la troncal Caracas, en estas semanas de enero estamos terminando de hacer unas pruebas para que entren en funcionamiento el próximo mes, serán 800 puertas en todo el sistema.
También tenemos previsto implementar unos torniquetes, para el segundo semestre de este año, que ya nos han venido funcionando y son para controlar la evasión. Los implementamos primero en Transmicable, luego como un piloto en la estación Santa Lucía de la avenida Caracas. Vamos a masificar estos torniquetes que son de piso a techo, un poco más robustos y, llamémoslo, más fuertes desde el punto de vista de imagen, pero son las medidas que hay que tomar ante la evasión.
En cuanto al nuevo software, es algo que hemos venido trabajando gracias a las cámaras de vigilancia en el interior de las estaciones. Tenemos alrededor de 1.100 cámaras, que este año planeamos duplicar, y que funcionarán con un software que desarrollamos gracias a la inteligencia artificial.
Las cámaras están vigiladas las 24 horas por este sistema, que cuando detecta situaciones de peligro, nos envía una alerta y nuestros operadores empiezan a hacer el seguimiento de la mano de las autoridades. Así se garantizará la seguridad en las estaciones y los vehículos.
Transmilenio y la Región Metropolitana
Haber creado la Región Metropolitana nos va a permitir tener hechos como posibles extensiones de troncales, pero también nuevas prestaciones de servicios. El primer hecho claro es tener un proyecto como Regiotram, que va a conectar los municipios vecinos con Bogotá. Hoy no tenemos una troncal calle 80 pensada hacia las afueras de Bogotá, pero sí tenemos una calle 13 que está en licitación ya abierta y que va hasta el límite con Cundinamarca. Lo importante de la Región Metropolitana es que cada vez nos estamos acercando más con infraestructura y ya se está trabajando en iniciativas de servicios que desde Bogotá lleguen a los municipios vecinos.