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Este viernes la alcaldesa ad hoc Cristina Plazas radicó ante el Concejo de Bogotá el proyecto de acuerdo para vender el 86,6% de las acciones de la Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá (ETB).
El proyecto fue radicado en medio de abucheos por parte de los sindicalistas de la entidad que rechazan la venta de la ETB argumentando que de esta forma comienza la capitalización de la empresa y temen perder sus empleos.
Los ponentes que liderarán el polémico proyecto son: Edward Arias, Laureano García y Andrés Felipe Arbeláez. El Cabildo Distrital comenzó este viernes las sesiones extraordinarias para tratar el tema hasta el 29 de julio.
El anuncio de la venta del 86,6% de las acciones fue anunciado el pasado 1 de junio por el presidente de la compañía, Fernando Carrizosa, quien aclaró en su momento que la venta ya no sería del 51% como se tenía previsto en un principio.
El 86,6% de las acciones que se venderán hacen parte del Distrito, el otro 14% es de la Universidad Distrital, el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) y la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB).
El concejal Felipe Ríos insiste en que la venta es la única salida para salvar de la quiebra a la entidad, cuyas acciones están por encima de $700 cada una. Y aunque el Gobierno considera que llegó la hora de vender la empresa antes de que empiece a generar pérdidas —puesto que un reciente estudio demuestra que en poco tiempo ya no será competitiva— y que la junta directiva de la ETB manifestara que la venta es impostergable debido a que sólo una gran inyección de capital evitaría el derrumbe total de la entidad, otros concejales, como Jaime Caicedo, señalan que en los últimos diez años la ETB le ha dejado a la ciudad $1 billón 200 mil millones para inversión social y, de realizarse la venta, la ciudad perdería estos ingresos.
“La tendencia en los ingresos de la ETB ha presentado una disminución promedio de 1,9% durante las últimas cuatro vigencias, atribuido en buena medida al bajo consumo de los servicios por telefonía local, larga distancia local e internacional, convirtiendo de esta manera los servicios de datos e internet en dinamizadores de sus ingresos operacionales. Aunque la actual administración ha realizado esfuerzos en la materialización de esta venta, es evidente que para los compradores internacionales no ha resultado muy atractivo compartir la operación de este negocio y mucho menos si lo es con el sector público, teniendo en cuenta el alto riesgo político que este trae consigo”, explicó el concejal Felipe Ríos.
Por su parte, el concejal Jaime Caicedo propuso un plan de salvamento para que la Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá (ETB) logre competir a en el sector.
Caicedo propuso fortalecer financieramente a la ETB con $1,5 billones en los próximos cinco años. Los dineros provendrían de las utilidades que esa empresa entrega al Distrito Capital, calculados en $100 mil millones anuales, más $200 mil millones que saldrían de las utilidades que gira la Empresa de Energía de Bogotá a la administración de la ciudad.
“La propuesta es que las utilidades de ambas empresas, que son entregadas a la ciudad anualmente como dividendos, se reinviertan directamente en el financiamiento de los proyectos de fortalecimiento y expansión de negocios de la ETB durante los próximos cinco años. Esto sin contar con el gran potencial de endeudamiento que tiene hoy por hoy la ETB, certificado por agencias como Fitch Ratings y Moodys Investor Services, que supera $1,1 billones, lo cual da como resultado un panorama financier