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Recorrido capital

Un bus turístico rueda por Bogotá para mostrarles a locales y extranjeros algunos de los lugares que no están en las guías de viaje.

Santiago La Rotta
25 de diciembre de 2009 – 04:00 p. m.

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Hugo y William son los guías. Su trabajo es contarle a un público variado, que va desde el turista extranjero, pasando por el ciudadano curioso hasta jóvenes de colegios y fundaciones distritales, la versión turística de Bogotá, la otra historia de una ciudad que durante muchos años fue un referente de lluvia, gente vestida de gris e inseguridad.

La “Ruta amarilla, que enseña ciudad” es un espacioso bus, pintado de vistosos colores, que busca cambiar la visión que propios y foráneos tienen de la capital. La iniciativa, organizada por la Fundación Terpel y el Instituto Distrital de Turismo, funciona dos veces por día, mañana y tarde, y cuenta con tres recorridos: ambiental, cultural-educativo y ciudad emprendedora. La Ruta opera desde hace cuatro años en Medellín, Manizales, Cali y Bucaramanga. Esta es la primera vez que llega a Bogotá. Los organizadores esperan que a partir de enero, y durante el próximo año, cerca de 19 mil personas se suban al bus para encontrar una ciudad diferente. Las inscripciones son gratuitas.

“A veces los guías hablan mucho y aburren, pero la salida anterior estuvo genial. Este me gusta, hay partes del centro que no conocía, las universidades…”. Habla Sebastián Montenegro, 18 años, voz soñadora. Él y su grupo caminan por las estrechas calles de La Candelaria, siguiendo los pasos de William y Hugo, quienes adelante explican datos curiosos de la historia de este emblemático lugar como parte del recorrido cultural-educativo.

“Este tour busca mostrarles a los muchachos algunas de las principales universidades de la ciudad y el país. Lo que tratamos es que vean con sus propios ojos estos lugares para golpearles el hombro y decirles: ‘Miren, hasta acá también pueden llegar’”. Hugo es guía turístico desde que era apenas un muchacho. Hoy, su cabeza está llena de datos e historias, de cuentos de estatuas y edificios, de traiciones y crímenes ilustres. El capítulo de Bogotá en la Wikipedia podría estar escrito por él.

“Jamás había visto la ciudad tan grande, tan linda. Subir al mirador de Choachí fue la mejor parte del recorrido anterior, aunque también me gustó mucho la parte del humedal”. Wilfredy, 13 años, es uno de los niños que pasa sus días libres del colegio y las tareas en el programa “Vacaciones recreativas”. Es uno de los más pequeños del grupo y tal vez el que más atención presta a las explicaciones de los guías. Sin dudarlo, responde: “Lo que más me gustó fue la iglesia de La Candelaria. Sabía que había un barrio con ese nombre, pero no una iglesia”.

Ciudad emprendedora es el último de los ejes temáticos de las salidas de la “Ruta amarilla”. Su objetivo es mostrarle al pasajero, mediante la visita al centro financiero de la calle 72, la zona industrial de Puente Aranda y el Centro Administrativo Distrital (CAD), la importancia de Bogotá como un centro de negocios y desarrollo económico. Eso para los adultos. Para los pequeños, los muchachos de colegios distritales que espera transportar la Ruta cuando se acaben las vacaciones, la lección es, como lo dice William, “darles una idea de la economía de la ciudad, que vean por sí mismos que trabajando se puede llegar a esos grandes edificios, a las fábricas”.

Para enterarse de las rutas y horarios de esta iniciativa, puede acercarse a uno de los 16 puntos de información turística que hay en la ciudad (más información en este portal: www.bogotaturismo.gov.co). Para reservar un cupo: 2697903.

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