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Remezón en gabinete Petro: ¿Académicos por gerentes?

Tras seis meses de su posesión y la aprobación del Plan de Desarrollo, el alcalde de Bogotá revalúa su estrategia de gobierno. Niegan que se trate de favores políticos.

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“Una vez ganada una batalla, es hora de reorganizar las tropas”.

La frase es de un alto asesor del alcalde Gustavo Petro. Fue proferida el martes en la noche, en momentos en que el alcalde mayor de Bogotá, a puerta cerrada con sus más cercanos colaboradores, discutía los pormenores del cambio de su gabinete, horas después de pedirles la renuncia a sus 12 secretarios.

Las solicitudes fueron radicadas a mediodía de ayer y, en cuestión de horas, la noticia se había expandido por la red.

De inmediato aparecieron concejales opositores, como Orlando Parada, del Partido de la U, y cabildantes más cercanos a la administración, como la liberal María Victoria Vargas, y desde ambas orillas demandaron a la administración definir si dichas renuncias, pedidas una semana después de la gran victoria política que fue la aprobación del Plan de Desarrollo, buscaban compensar con puestos los votos de los 38 concejales que aprobaron el pasado miércoles el Plan.

Sin embargo, otra es la versión que barajan los progresistas.

“Petro buscó armar un gabinete de gente buena y académica, que fue muy importante para estructurar el Plan de Desarrollo. No obstante, llegó la hora de pensar si estas personas eran las adecuadas para ejecutar las tareas de este gobierno”, le dijo a este diario el mismo asesor, quien aseguró que la permanencia de absolutamente la totalidad del gabinete estaba siendo analizada.

“Había cierta inquietud sobre la capacidad de sus secretarios para ejecutar el Plan. Es un buen momento para el cambio de gabinete”, aseguró un importante líder del movimiento del alcalde, quien pidió mantener su nombre en reserva.

Al cierre de esta edición era incierto el futuro de los secretarios. Sin embargo, uno de ellos se mostró tranquilo: “La administración formuló un plan ambicioso, hay grandes compromisos con la ciudadanía y es momento para ajustar el equipo”.

¿Pero quiénes serían los ajustados? El secretario de Gobierno, Guillermo Asprilla, enfrenta un presunto conflicto de intereses al ser el titular de una demanda contra el Distrito, tal como denunció la semana pasada El Espectador. El secretario de Educación, Óscar Sánchez, ha recibido fuertes ataques desde el Concejo de Bogotá, que no han querido disimular las ganas de que el funcionario salga. Otros, como Ricardo Bonilla (Hacienda), María Mercedes Maldonado (Planeación), Consuelo Ahumada (Integración Social) o Ana Luisa Flechas (Movilidad) podrían estar en la cuerda floja si es cierta la tesis de que les llegó la hora a los académicos de hacerse a un lado.

Lo cierto es que hasta que Petro anuncie la reorganización de sus tropas, la ciudad no podrá saber qué mensaje quiere enviar. ¿Buscará rodearse de técnicos ejecutores? ¿De curtidos políticos cercanos a los partidos que hoy lo acompañan? ¿Continuará por la misma senda?

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