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¿Qué ha cambiado desde que fue secretario de Salud en el 2000?
El sector se paralizó, mientras la ciudad creció. Hay retroceso en infraestructura, sistemas de información, modelos de atención; no ha crecido el número de camas. Tenemos un cúmulo de problemas que costarán mucho dinero.
¿Qué diagnóstico tiene?
Hay tres problemas críticos. El primero es la EPS Capital Salud (con participación del Distrito), que a 30 de septiembre tenía un déficit de $330.000 millones. Es la mayor deudora de hospitales públicos, seguida de Caprecom. Les debe $200.000 millones. La ley obliga a capitalizarla con el 10 % del faltante ($33.000 millones) que debe poner esta administración. El año siguiente deberá ser del 20 % ($66.000 millones) y habrá que seguir poniendo más dinero. Su sistema de contratación hace que no se atiendan los pacientes en el primer nivel y los remitan a los niveles de mayor complejidad. Por eso los hospitales de primer nivel están bien financieramente, pero no los de segundo y tercero. Eso genera pérdidas mensuales de $10.000 millones. A ese ritmo, no hay entidad que aguante. Eso se arregla con gestión.
¿Cuál es el segundo problema?
Se deriva del anterior. Los hospitales tienen un déficit de tesorería de $140.000 millones. Es decir, no tienen plata en bancos para pagar la nómina de diciembre. Si Capital Salud les paga, no hay problema, pero no tiene con qué. Eso dificulta prestar el servicio, por falta de suministros, de pagos para médicos y enfermeras, porque no tienen cómo remitir a los pacientes. Hay que tomar medidas excepcionales, como ampliar transitoriamente las áreas de urgencias. Visité el Hospital de Kennedy la semana pasada y les recomendé que se llevaran la consulta externa para otra parte y que donde les quede espacio adecúen y mejoren las urgencias. Inclusive, para el Hospital de El Tintal, que está por abrir. Ahora, el problema de las urgencias es porque los pacientes no fluyen, y no lo hacen porque la EPS no autoriza, y no autoriza porque no tiene plata, como el caso de Capital Salud. Medidas: ampliar urgencias transitoriamente y buscar medidas para trasladar pacientes a otras entidades así sean privadas para que les resuelvan sus situaciones. Y Destinar personal adicional.
¿Y el tercer problema?
La infraestructura. Hay un plan maestro de equipamiento de hospitales que contempla 127 obras, de las que esta administración entregará una, que en teoría es el Hospital de El Tintal. El resto tiene miles de problemas, entre esos los del carrusel de la contratación. Contrataremos una auditoría que diga si las obras sirven. También necesitamos un diagnóstico jurídico. Son unos $350.000 millones enredados en muchas de esas obras.
A Peñalosa le gusta el programa Territorios Saludables, pero anuncia mejoras. ¿Qué harán?
Debe ser más resolutivo. No sirve ir a la casa de un ciudadano y decirle que está enfermo y que necesita una cita. El programa se debe integrar a la red de prestación. No puede estar aislado de los hospitales ni de las EPS.
Peñalosa anunció que los hospitales deberán firmar acuerdos de gestión por desempeño. ¿En qué consistirán?
Los evaluaré por resultados en términos de salud. Los pondré a operar en redes. Por ejemplo, a una red le entregaré todos los recursos para que disminuya la tasa de mortalidad materna. A los gerentes se les hace una evaluación técnica y si no cumplen, se van. También me voy yo si no cumplo.
El alcalde electo prometió una central de urgencias en el sur.
El 70 % de lesionados y muertos por accidentes de tránsito y violencia se presenta en el sur. La central será el sitio a donde las ambulancias lleven los pacientes, los estabilicen y luego los repartan para que continúen el tratamiento. Por otra parte, será una central de comunicaciones a la que las ambulancias informen los diagnósticos de los pacientes y allí les indiquen a dónde pueden llevarlos para que los atiendan de una vez. Eso funciona así en cualquier parte del mundo.
¿Continuarán con la compra del Hospital San Juan de Dios?
Hoy le pertenece a la Gobernación de Cundinamarca y la Asamblea debe determinar si el departamento lo vende al Distrito. No sé si alcance este año. Lo segundo es que es un monumento nacional y la Nación debe resolver primero si va a restaurarlo.
Para eso es el plan de manejo y protección, que diseñó la U. Nacional para el Distrito y está listo.
No. El Distrito lo presentó al Ministerio de Cultura, pero este no lo ha aprobado. Se debe reunir el 15 de diciembre y creo que no lo hará. Mientras eso no esté resuelto, no hablaremos. Hay instalaciones que pueden servirnos. Sin embargo, abrir una central de urgencias antes del 15 de diciembre, como lo pretenden ahora, no tiene ningún sentido y con eso no estamos de acuerdo.
¿Cómo hará para que el ciudadano sienta un cambio en el servicio?
Seis de cada diez bogotanos sienten que les vulneran el derecho a la salud. Nuestra meta es recuperar la legitimidad del servicio, es decir, que sea oportuno. No queremos ver filas desde las 4:00 a.m. en hospitales o gente acostada en un hospital sin que nadie le resuelva sus problemas. Se trata de humanizar el servicio.