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Bogotá es una ciudad llena de contrastes, desafíos y oportunidades. Cada esquina cuenta una historia y cada zona aporta algo esencial. En la capital, el tradicional sector de San Victorino es un gran epicentro comercial, que lleva décadas surtiendo el mercado local. Sin embargo, hoy los empresarios se enfrentan a desafiantes retos para mantener sus negocios a flote, a causa de los cambios en la movilidad y la seguridad.
Datos de la Secretaría de Desarrollo Económico y la Cámara de Comercio de Bogotá indican que, para junio de este año, allí había 6.112 establecimientos registrados, de los cuales el 95% son microempresas, que concentran el 60,5 % de la actividad económica del sector. Una particularidad es que hay 57 centros comerciales, con 3.600 establecimientos, que no solo surten al mercado nacional, sino que tienen potencial de expansión a mercados internacionales.
Para impulsar y afianzar este sector, el Distrito recientemente lanzó el programa “Corazón Productivo San Victorino”, el cual busca reactivar económicamente la zona y brindar apoyo a las empresas. Según indicaron, “esta visión permitirá, no solo, fortalecer los negocios tradicionales, sino diversificar la oferta del territorio y proyectarlo como un grupo competitivo, inclusivo y sostenible”.

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¿Cómo escogieron a las empresas?
En el lanzamiento del programa estuvieron presentes 30 empresas, previamente elegidas por la secretaría de Desarrollo Económico y con las que realizaron diferentes capacitaciones, para visibilizar sus productos. Llegar a este punto fue una tarea de meses, tiempo en el que se adelantaron diversos procesos de caracterización, para identificar a las empresas con mayor potencial. Ángela Useche, líder del programa, le contó a El Espectador que inicialmente se hizo una convocatoria en la zona y luego realizaron un proceso de curaduría, para seleccionar a las 30 finalistas.
En la selección se tuvieron en cuenta varios criterios, como “la calidad de los productos; que fuera una propuesta innovadora, y que representara lo que es San Victorino en todas las franjas del mercado, desde el producto más básico hasta el más sofisticado. La idea era desmitificar ese San Victorino que la gente tiene en la cabeza de solamente lo urbano y el jean”, señaló Useche.

Para las empresas seleccionadas, este programa representó una gran oportunidad. Tal es el caso de Dacos, empresa fundada en 1999, y cuyos propietarios destaca que poder visibilizar su marca ha sido de gran ayuda, en especial ahora que, con los cambios en la movilidad de la ciudad, también ha cambiado la forma en que las personas compran, lo que los ha llevado a estar en constante innovación, con los recursos disponibles.
Destacan que esta fue una gran oportunidad para trabajar en conjunto con otros comerciantes. “Este evento es importante para mí y mi esposa, porque nos permite dar a conocer nuestra marca y nuestros productos. Además, nos brinda la posibilidad de participar con la comunidad y generar una economía colaborativa entre todos los comerciantes del sector”, señaló Michael Ramírez, uno de los empresarios que hizo parte del evento de lanzamiento.
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¿Qué pasa con los demás negocios que no fueron seleccionados?
Si bien la iniciativa busca apoyar a todos los empresarios de la zona, surge una pregunta: ¿qué ocurre con las empresas que no fueron seleccionadas en esta oportunidad? Es decir, las 30 empresas elegidas representan un avance importante, pero en comparación con la cantidad de negocios de San Victorino, no constituyen una muestra representativa del sector. Sin embargo, según Ángela Useche, se trata de un primer paso.
El lanzamiento representa la llegada del programa al sector. Es decir, para aquellas empresas que no fueron seleccionadas, de igual manera, esperan llevar a cabo capacitaciones en los fortalecimientos empresariales, la visibilización y en la conexión con otros mercados. Como lo indicó Useche, “ellos van a estar constantemente capacitados en diferentes temas, incluso en temas administrativos que, en ocasiones, la gente cree que no son importantes, pero que en el mundo de la moda son importantes”.
El otro lado del corazón
La realidad es que San Victorino no se compone únicamente de empresas formalizadas. Una gran parte del corazón recae en la informalidad, en aquellas personas que, aunque no fueron protagonistas en esta ocasión, también son parte esencial del movimiento económico de la zona.

El evento que se realizó, para José López, líder de los vendedores informales de la zona desde hace 11 años, si bien valora las iniciativas del comercio formal, señala una constante exclusión. “Para mí es espectacular que el comercio formal se una y haga sus actividades, pero cuando incluyen, no cuando excluyen. Cada vez que el comercio quiere hacer algo en el espacio público, los vendedores informales somos totalmente excluidos”.
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López agregó que los eventos organizados por las autoridades suelen favorecer principalmente al comercio formal. Aunque muchos vendedores informales desean regularizarse, por algunas razones es muy difícil. “Yo te diría que el 60% de los vendedores informales quisiéramos volvernos formales, pero no tenemos garantías. No contamos con el presupuesto ni con el dinero que se necesita para invertir en un proyecto como tal”.

Según Fenalco, durante 2024 allí las ventas disminuyeron 35 %. Para la junta de ación comunal del sector, esto no solo es consecuencia de la inseguridad, sino la desorganización del espacio público; falta de oferta para los vendedores informales, y de protección de comerciantes, residentes y visitantes.
En ese sentido, indicó que esa reactivación económica del ‘corazón de San Victorino’ no los tienen en cuenta y ellos, al igual que las empresas, hacen parte de ese trabajo todos los días, pese a los mismos desafíos. Ante esta situación, El Espectador se comunicó tanto con la Secretaría de Desarrollo Económico como con el Instituto para la Economía Social (IPES), y ambas entidades señalaron que, por el momento, no se tiene prevista ninguna actividad dirigida al vendedor informal de San Victorino.
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