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Durante una semana la Secretaría de Salud y la Universidad Sergio Arboleda ubicarán filtros para determinar los niveles de contaminación generados por el humo de cigarrillo. El objetivo es analizar cómo ha funcionado la medida de espacios 100% libres de humo.
Todos los días, expertos de la Secretaría de Salud verificarán que los filtros estén ubicados en la forma correcta. Antes de ser retirados se solicitará a los trabajadores o funcionarios de los lugares responder por escrito a un pequeño cuestionario anónimo.
Los filtros se enviarán a un laboratorio a Estados Unidos, donde se analizará el nivel de nicotina. Actualmente, la Organización Panamericana de la Salud adelanta un estudio de investigación para analizar la calidad del aire y la exposición a nicotina en diversos lugares públicos de varios países de América Latina.