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Toyo ahumado, piangua de manglar, ceviche de camarón… Estos son sólo algunos de los sabores que ofrece el restaurante Secretos del Mar, ubicado en el tradicional barrio de La Candelaria.
Adentro el ambiente se torna cálido, el afán de la calle capitalina desaparece al cruzar la puerta donde abundan aromas y rostros del Pacífico. En Secretos del Mar no sólo se encuentra pescado frito y arroz de coco, el lugar -que nació hace 24 años- es hoy uno de los principales puntos de encuentro de la colonia del Pacífico en Bogotá.
Jesús Alomía es su creador. Cuando habla parece que bailara, con la calma propia de aquellos que crecieron cerca del mar. Fue de la Juventud Comunista, luego pasó al Partido Comunista y las reuniones se hacían aquí. Fue estudiante de Derecho de la Universidad Autónoma; nació en Buenaventura y a Bogotá llegó a estudiar, y se convirtió en abogado; también se convirtió en ‘Chucho’, el dueño de Secretos del Mar. Todos los que fueron llegando y los que todavía se atreven a dejar el mar para buscar nuevos aires en al capital, provenientes de Guapi, Nuquí, Buenaventura, Chocó, saben que Secretos del Mar es su mayor punto de referencia.
Por esto, el restaurante fue uno de los galardonados en los recientes premios Benkos Biohó, entregados por la Alcaldía Mayor como reconocimiento al trabajo por los aportes a la visibilización de la población afro en la ciudad.
Entre los once ganadores también estuvieron el grupo ChobQuibTown y el director del Movimiento Nacional Cimarrón, Juan de Dios Mosquera.
Y es que el lugar, donde se comparte el sabor de la tradición, también es un retorno, un pedazo del Pacífico anclado en plena carrera 5, en La Candelaria, en el centro de Bogotá, donde son bienvenidos todos los que quieran acercarse al ambiente del Pacífico.
Durante la noche, en Secretos del Mar no sólo se juega dominó, sino que también se discuten las problemáticas de la comunidad. Todos los sábados, además, se hace una tertulia.
Cuando dejan el lugar y salen de nuevo a la ciudad, muchos de los comensales se van convencidos de que a Secretos del Mar únicamente le falta la arena y el agua clara para sentirse de nuevo en casa. Alomía lo confirma: “Éste es el palenque de nosotros en Bogotá”.