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Se cumplen seis meses desde que empezó a operar el nuevo esquema de aseo en Bogotá y a pesar de su inicio traumático, por cuenta de la protesta de los empleados de Aguas de Bogotá (que fueron los principales afectados con el cambio), se podría decir que el servicio se viene normalizando y a medida que se acaba el periodo de transición, se cumplen los primeros plazos para que los ciudadanos noten los cambios. Si bien, ya no se ven en las calles los arrumes de bolsas con desechos que se encontraban en febrero, ahora el Distrito se enfrenta a una nueva presión para este segundo semestre: empezar a mostrar los resultados.
El cambio fue significativo. Vale recordar que hasta enero pasado el 52 % de la recolección de basuras en la ciudad estaba a cargo de la Empresa Aguas de Bogotá, la cual quedó por fuera del actual esquema. Esta situación llevó a que el aseo en la capital quedara en manos de cinco operadores privados, que hoy se encargan de las Áreas de Servicio Exclusivo (ASE) en las que se dividió la ciudad.
El nuevo contrato no solo los obligó a recoger la basura, sino también una serie de servicios como la poda del césped, la limpieza del espacio público, la recolección de las llantas e instalación y mantenimiento de cestas, entre otras cosas. Además, les dio seis meses para adquirir nueva flota de compactadores y barredoras, con tecnología Euro V, y ocho meses para instalar 10.000 contenedores para facilitar la recolección de residuos y material aprovechable.
Sin embargo, el proceso no ha sido fácil. Cuando comenzó la implementación, se escucharon las primeras quejas por los focos de basura que se presentaron tanto en Ciudad Bolívar y Kennedy como en Chapinero, Cedritos, Suba y Engativá. En estas dos últimas localidades los habitantes mostraron su inconformismo armando barricadas con las bolsas de basura, mientras que los vándalos aprovecharon el desorden para incendiar un bus del SITP. La situación más crítica se presentó en la ASE 1, a cargo de Promoambiental, empresa que tuvo líos para organizar su recolección.
Superado este hecho, el siguiente problema ocurrió en mayo, cuando se volvieron a presentar retrasos en la recolección, esta vez por cuenta de afectaciones en la vía que llega al relleno de Doña Juana. La respuesta del consorcio CGR, encargado de la administración del botadero, fue que la UAESP no les había pagado sus servicios, pero la entidad le salió al paso, al asegurar que los pagos se venían adelantando y que el problema habían sido las afectaciones sobre la vía al relleno por cuenta de las fuertes lluvias de esos días.
Para el Distrito, los problemas han sido superados y el balance ha sido positivo. Según la UAESP, esto se evidencia con la entrada en circulación de la nueva flota de compactadores, la cual llegará a 320 vehículos. “Cumplen con las normas de emisiones Euro V y, además, son amigables con el ambiente. De esa forma, vemos que los cinco prestadores (Área Limpia, LIME, Bogotá Limpia, Ciudad Limpia y Promoambiental) cumplen con los tiempos establecidos”. Con esta certeza, el Distrito tiene previsto presentar para mañana los nuevos compactadores.
En el caso de Bogotá Limpia, de acuerdo con Julián Navarro, gerente general de la empresa, con el lote previsto de automotores, ahora sigue la instalación de los contenedores, que se hará en las primeras semanas de octubre. Para Tomás Mendoza, gerente de Promoambiental, los problemas que tuvieron al comienzo con la recolección ya fueron superados y, de hecho, la empresa cuenta con toda la flota nueva; es decir 104 equipos, entre ellos la “babymatic”, un carro de recolección eléctrico que circula en la Zona Rosa. En este mismo sentido, los otros tres operadores han presentado sus nuevos vehículos, con lo que llegan a la misma conclusión del Distrito: la implementación va por buen camino.
Pero no todos piensan lo mismo, o por lo menos no los recicladores. Por sentencia de la Corte Constitucional, ellos deben ser incluidos en el esquema de aseo, por lo que luego de las fuertes críticas de la Personería Distrital, en el nuevo contrato quedó establecido que los operadores debían acordar los pagos de la tarifa por el servicio de reciclaje, así como facilitarles los horarios y frecuencias de recolección, para que pudieran recoger los residuos aprovechables. Sin embargo, esta población dice que poco se ha cumplido.
“No nos han hecho ningún pago. Tenían la obligación de recaudar desde febrero, pero parece que han recaudado de manera parcial y no han tenido claridad de cómo se debe hacer el traslado de los fondos a los recicladores”, aseguró Nohora Padilla, una de las líderes de esta población, quien recalcó que algo similar ocurre con los horarios y las frecuencias, pues se han hecho cambios que no han sido notificados correctamente a los recicladores, dificultando su trabajo. “Para poder recoger lo mismo que antes, nos toca estar el doble de tiempo”.
Algo similar, dice, ocurriría con la ubicación de los nuevos contenedores. De acuerdo con la lideresa “habría organizaciones de supuestos recicladores con el ánimo de ganar zonas y sitios para que les entreguen los puntos donde van a estar estos dispositivos. Es controversial y molesto, porque no es justo. Hay contacto con los operadores, pero no están haciendo lo que tienen que hacer”.
El pasado miércoles hubo una reunión entre los operadores, los recicladores y el Distrito en la que, según el gerente de Promoambiental, se estableció una mesa de diálogo con el Acueducto, pues las demoras en los pagos se debe a que no se han dado las conciliaciones debidas para el traspaso del Distrito a los operadores de las tarifas complementarias, entre las que se encuentra lo que se recolecta por material aprovechable. Por su parte, la UAESP asegura que les ha entregado 1.000 uniformes y trabaja en concientizar a la gente sobre la importancia de separar los residuos como parte de la dignificación del reciclador.
Esta es una de las medidas que debe solucionar la administración antes de que acabe el año. Si bien se han dado las condiciones de recolección, falta por definir medidas como las características de las 70.000 nuevas cestas de basura que deben instalar los operadores y el otrosí al contrato, para que la recolección de escombros, de ahora en adelante, sea responsabilidad de los operadores.
Con la decisión de la CRA de aprobar el aumento de la tarifa de aseo hasta el 30 %, para remunerar mejor al operador de Doña Juana, el Distrito espera que el CGR, como encargado del relleno, logre cumplir con lo prometido; es decir, con la construcción de la planta de lixiviados, mitigación de plagas y el mejoramiento de las vías al relleno, para empezar a gestionar la ampliación de la vida útil del sitio de disposición.
La implementación del nuevo esquema cumple el primero de sus plazos, pero le queda el resto de año para alinear otras cargas y así demostrar que el cambio fue una buena decisión para la ciudad.