Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
En medio de una preocupante coyuntura por la racha de feminicidios en la capital, terminó uno de los juicios más célebres de los últimos años: el que se adelantó contra el norteamericano John Poulos, por el feminicidio de la joven dj Valentina Trespalacios, de 21 años, registrado el 22 de enero de 2023.
LEA: Romper el ciclo de feminicidios en Bogotá: una tarea que atraviesa toda esfera social
Como era de esperarse, tras analizar el cúmulo de pruebas, así como los antecedentes de la relación entre víctima y victimario, el juez décimo de conocimiento de Bogotá le impuso al criminal una condena de 512 meses de prisión (42 años y ochos meses), tras hallarlo culpable de los delitos de feminicidio agravado, en concurso con ocultamiento y/o destrucción de material probatorio.
El monto de la pena se conoció en la tarde de ayer, tras una larga audiencia de casi siete horas, en la que se escucharon los alegatos de conclusión de las partes procesales, en los que, mientras la defensa pedía una sentencia por homicidio culposo, la Fiscalía solicitaba una condena ejemplar por feminicidio.
Le puede interesar: En Soacha: La puja por el agua entre la comunidad y una constructora
Si bien desde que capturaron a Poulos en Panamá (24 de enero de 2023), todas las pruebas apuntaron a él, el proceso estuvo plagado de maniobras dilatorias e incluso el cambio de versión. Como lo hizo el sentenciado en marzo pasado, cuando finalmente reconoció que sí asesinó a Valentina, pero “accidentalmente” mientras sostenían relaciones sexuales.
En su versión agregó que se había dado cuenta de la muerte de Trespalacios cuando “ya era tarde” y luego ocultó el cuerpo por temor de ir a una cárcel colombiana. Pese a ello, y por más de que la defensa de Poulos intentara desviar la naturaleza del delito, el juez determinó que sí hubo un estereotipo de género, que derivó no solo en las conductas machistas de Poulos contra Valentina, sino también en la premeditación del feminicidio.
Más información: Celeste Morales: otro caso en el que la sociedad le falló a una niña de tres años
“¿Cuál era la dominación? Se pregunta el señor Poulos. Comprobado está que buscaba controlarla en todo lo que hacía, al punto que tenía que rendirle cuentas diarias, la llamaba a deshoras, incluso cuando estaba dormida (…) Luego de cometido ese hecho tan atroz dice (John Poulos) que entró en pánico. En pánico no se puede resolver ese problema”, argumentó el juez.
Durante la diligencia, el fiscal del caso y el abogado Miguel Ángel del Río, defensor de la familia de Valentina, hicieron un trazado de las pruebas expuestas en el último año de proceso, rememoraron los testimonios de los allegados de la dj y demás material, con el que robustecieron la tesis de que el crimen fue un feminicidio premeditado, como lo ratificó el juez.
Poulos no se quedó callado y tomó la palabra varios minutos. Reconstruyó sus declaraciones y enfatizó en cada una de las pruebas que refuerzan su teoría de que todo fue un accidente. Al finalizar su intervención mostró uno de los últimos mensajes que le envió Valentina por Whatsapp: “Cuando acabe la temporada de fiestas me concentraré en aprender inglés y a manejar”, señaló y terminó su intervención. Las declaraciones las calificó la Fiscalía de “fantasiosas”.
A pesar de que Poulos siempre sostuvo que no se le respetaron sus derechos en Colombia y que su captura en Panamá fue “ilegal”, el juez ratificó que los
hechos indican todo lo contrario. Al final, tanto la Fiscalía como la defensa de las víctimas estuvieron conformes con la decisión del juez. No obstante, el abogado del condenado, John Freddy Espíndola, se opuso a la decisión bajo la tesis de que no se evaluó el material de prueba de manera correcta, por lo que anunció recurso de apelación, como lo permite la ley, para que el caso lo revisen los magistrados del Tribunal Superior. También solicitó que a Poulos lo internen en el pabellón de extraditables de La Picota, petición que no es competencia del juez, ya que a partir de la emisión del fallo el condenado queda en manos del Inpec.
Con un abrazo, la mamá de Valentina Trespalacios selló este difícil proceso que marcó la historia de la capital y se presenta como un precedente o un punto de partida para la respuesta y el rigor de la justicia a la hora de investigar casos de violencias contra la mujer y su expresión máxima que es el feminicidio, fenómeno contra el cual la lucha apenas comienza.
Para conocer más noticias de la capital y Cundinamarca, visite la sección Bogotá de El Espectador.
Comentarios