Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Si surte efecto la nulidad se tendría que abrir una nueva licitación para las obras de Transmilenio en la calle 26, lo que atrasaría aún más la entrada en vigencia del SITP y la posibilidad de que la ciudad tenga un metro.
El alcalde Samuel Moreno decidió ayer iniciar el proceso de caducidad al contrato de la empresa Transvial, consorcio del cual hace parte el Grupo Nule, para construir parte de las obras de Transmilenio en la calle 26, luego de los reiterados atrasos de esa firma en los trabajos.
El ex magistrado Alfredo Beltrán le explicó a El Espectador que el trámite demanda una resolución por parte de la administración en la que se detallen los presuntos incumplimientos del contratista. Por su parte, Transvial deberá contestar cada uno de los cuestionamientos. En caso de resultar satisfactorias sus respuestas, no se declararía la anulación unilateral del contrato.
De surtir efecto el proceso de caducidad, el Distrito tendrá que abrir una nueva licitación, con todos los retrasos para el Sistema Integrado de Transporte Público (SITP) que eso implicaría.
Así las cosas, se avistan en el horizonte nubes negras para el SITP, en momentos en los que Moreno insiste en que —a pesar de tener un retraso de más del 50%— la Fase III de Transmilenio estará operando en 2011.
Porque, más allá del escándalo por los atrasos en la 26, haciendo un balance de las metas vencidas, los plazos y otros requerimientos que involucran a todos los componentes del SITP —Transmilenio, metro, tren de cercanías y optimización del sistema de vehículos de transporte público—, se puede afirmar que el megaproyecto bandera del mandatario local está muy embolatado.
El Departamento Nacional de Planeación (DNP), que lidera el proceso de estructuración del documento Conpes que establecerá el gasto de la Nación en el proyecto del metro, le dijo ayer a El Espectador que “aún quedan bastantes obstáculos” por sortear antes de que este compromiso del Gobierno nacional sea una realidad.
Esteban Piedrahíta, director del DNP, explicó que apenas el pasado 23 de diciembre el Distrito terminó de entregar el último componente del estudio que adelantan los validadores del metro —las universidades Nacional y los Andes—. Incluso contó que, debido a los atrasos de la administración, les “ha tocado ampliar varias veces el contrato de los validadores”. Así las cosas, a finales de febrero se tendría un informe definitivo.
El Conpes será crucial para el metro, pues determinará su financiamiento. La expectativa es máxima cuando se sabe que los validadores ya han manifestado reparos por los estimativos de demanda de la obra que fueron presentados por la Alcaldía, y que sin este documento “el metro son sólo buenas intenciones”, como dijo el contralor distrital, Miguel Ángel Moralesrussi.
Pero además, es preciso recordar las palabras del presidente Álvaro Uribe, quien en 2009, luego de reunirse con el alcalde Moreno para tocar el tema metro, le pidió públicamente al mandatario local tener lista la Fase III de Transmilenio a más tardar en diciembre de 2010: “Es importante que la Fase III esté lista, a más tardar, a fines de 2010”.
Los inconvenientes del SITP pasan por los aspectos técnicos, los estructurales y los financieros. De Transmilenio Fase III apenas marchan con normalidad las obras de la carrera 10ª, aunque varios concejales, como Carlos Galán y Ángela Benedetti, han denunciado que los trabajos tienen un retraso de aproximadamente seis meses. El proyecto en la 26 está en veremos y el de la 7ª no cuenta ni siquiera con los diseños definitivos, cronograma o modelo de ejecución, a pesar de que el inicio de la construcción estaba previsto para este mes.
Asimismo, aparentemente no se han cumplido unas metas contempladas en el Plan Maestro de Movilidad para Bogotá, que pretenden brindar las condiciones que demanda la integración física del SITP. Varias de ellas son la ampliación del portal de Suba, del corredor Avenida Caracas-Molinos y de varias estaciones de Transmilenio, así como la jerarquización de todas las rutas, adecuación de paraderos y modernización de los buses. “Esta etapa de mejoras suponía la optimización del servicio de transporte público y la preparación para su unificación, y tenía que haberse hecho ya”, aseguró la concejal Benedetti.
En este punto habría que añadir el aplazamiento de la licitación del Sistema Integrado de Recaudo, Control e Información al Usuario (Sirci), determinante para el SITP, cuya apertura estaba prevista para el año pasado.
Respecto al metro, recientemente el gerente de la iniciativa, Camilo Zea, anunció que en febrero —casi un año después de haberse firmado un memorando de entendimiento entre Distrito, departamento y Nación— se iniciaría la redacción del Conpes. El anuncio del DNP, el proceso de caducidad a Transvial y la realidad de los hechos, no obstante, demuestran que no todo está tan bien como la administración local pregona en sus declaraciones a los medios.