Publicidad

Un SITP me robó el mercado

Sucedió el domingo pasado. Estaba con mi mamá en el barrio Villa Luz, esperando la ruta 142 del SITP. Esa tarde estuvimos en el supermercado.

09 de enero de 2015 – 08:51 p. m.

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

Salimos a la calle a las cinco de la tarde: yo cargaba las dos bolsas mientras mi mamá miraba a lo lejos, esperando la ruta. Al fin llegó el bus azul, que va por la calle 63 hasta Chapinero, luego va por la 13, se mete al barrio Santa Fe, hace un retorno y toma la 17 hacia el norte, hasta llegar a Teusaquillo. Un transcurso al que me he acostumbrado.

El bus iba vacío y no había asomo de trancón. Nosotras nos teníamos que bajar en Teusaquillo, pero el bus paró en el Santa Fe. Si usted no está familiarizado con esta localidad, debe saber que allí existen expendios de droga y prostitución. Es inseguro. Cuando se detuvo, mi mamá y yo miramos al conductor asustadas. Estaba anocheciendo y las calles se veían desoladas. La puerta trasera del bus se abrió de repente: “Aquí termina el recorrido, bájense”, dijo el conductor. “Yo conozco la ruta y usted llega hasta Teusaquillo, no nos puede dejar tiradas ”, le respondí.

Lo convencí de que terminara el trayecto. Quizá porque se dio cuenta de que dejar a dos mujeres solas en esa localidad a las 6:30 de la tarde un domingo era peligroso. Claro, siguió manejando, pero irritado. Tomó las curvas rápido, adelantó de forma brusca y nos hizo mover varias veces del puesto por su forma de manejar. Cuando vimos que llegábamos al paradero de la calle 32 con carrera 17, suspiramos tranquilas: el trayecto había terminado.

Mi mamá se bajó primero. Luego venía yo, con las dos bolsas grandes de mercado. Fue en ese momento cuando el conductor cerró la puerta y aceleró. Me aplastó los hombros y no tuve otra opción aparte de saltar a la calle. Solo saqué una bolsa de mercado, la otra se quedó dentro del bus. Allí llevábamos la cebolla, la pasta, entre otros alimentos. Corrí detrás del bus, gritándole al conductor que frenara. Mi mamá también gritó durísimo. Pero él no escuchó, o no quería escuchar. Metió segunda, tercera, y se esfumó con mi mercado.

Ese fue el final de la historia. Esta semana puse la denuncia ante la empresa del SITP, luego de que la Policía de Teusaquillo registrara mi caso. Me llamaron a decirme que la denuncia había sido remitida a la Secretaría de Movilidad. No podré volver a ver la ruta 142 con los mismos ojos. Ahora me da miedo que el conductor cambie el trayecto, me obligue a bajar del bus o se vaya con el mercado de la casa.

Conoce más

Temas recomendados:

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido