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Fue un río blanco que se tomó la carrera 7ª, a la altura de la calle 26, a las 7 y 55 de la mañana en punto. Los atletas profesionales y aficionados llegaron muy formales a cumplir la cita anual. Pura satisfacción personal.
La torre Colpatria —en el centro de la ciudad—, la séptima más grande de Latinoamérica, de 48 pisos y 980 escalones, se llenó de hombres y mujeres con camisetas blancas que la invadieron para demostrarse a sí mismos su fortaleza y arrojo, en una competencia contra el reloj.
El ascenso al edificio más grande de Colombia se realizó ayer por sexto año consecutivo con la participación de cinco mil deportistas nacionales y de Venezuela, Bélgica, República Checa, Estados Unidos, México, Alemania y Nueva Zelanda.
Esta vez el más rápido en subir fue Juan Pablo Rangel (5 minutos con 6 segundos) y en mujeres batió récord por una centésima María Eugenia Rodríguez (6 minutos con 41 segundos). Los 15 primeros obtuvieron puntos que suman en un escalafón mundial. Para el resto bastó la foto, la sonrisa y el aplauso.