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Con el foro “Alimentos para la paz, integración campo-ciudad”, que se realizará el miércoles y que cuenta con el respaldo de El Espectador, el Distrito espera conocer experiencias exitosas de otras ciudades en materia de seguridad y soberanía alimentaria. Además, de identificar las oportunidades de la ciudad en un escenario de posconflicto, pensando en los alimentos como un instrumento de paz.
El problema principal que existe a nivel global para enfrentar la inseguridad alimentaria es que las mediciones no abarcan todas las dimensiones que la componen, como por ejemplo el acceso físico y económico a los alimentos, su inocuidad, la calidad nutricional o las preferencias de los consumidores. “Una meta del Plan de Desarrollo es disminuir el índice de inseguridad alimentaria moderada y severa de 6,1% a 5% (estadística generada por el DANE, pero que sólo mide la dimensión de ‘acceso económico’)”, dice Carlos Simancas, secretario de Desarrollo Económico del Distrito.
Otro factor que incide en la seguridad alimentaria es el transporte de comida. La lógica sería que los campesinos y la agroindustria vendan sus productos a las ciudades más cercanas, pero la importancia de un mercado como el bogotano distorsiona esa lógica. Simancas explica que una fruta que sale del Valle del Cauca, por ejemplo, atraviesa medio país para ingresar a Bogotá. El transportador deja su producto en Corabastos y de allí vuelve a salir parte de esta carga, en otro camión, hacia el Tolima, “en un proceso que, lejos de ser óptimo, genera ineficiencias y falta de competitividad”.
La encuesta Origen Destino, realizada por el Ministerio de Transporte, indica que a Bogotá llegan aproximadamente 5,14 millones de toneladas de alimentos y bebidas. De estos, 64% corresponde a alimentos procesados, 23,8% a alimentos frescos y 11,6% a bebidas. Estos alimentos procesados provienen de departamentos como Valle (33,6%), Bolívar (16,8%), Atlántico (12,5%) y Meta (8,5%). Los alimentos frescos provienen del Valle (19,5%), Bolívar (19,3%), Nariño (14,8%) y Antioquia (12,1%). Esta información corresponde a 2008. En las próximas semanas, el Mintransporte dará a conocer las correspondientes a 2013.
También se discutirá la forma cómo los ciudadanos acceden a los alimentos. En la ciudad, hay 61.413 actores comerciales del sistema de abastecimiento. De ellos, el 98,2% son establecimientos barriales. “Las tiendas siguen siendo las reinas del sistema. Hay 19.328, más o menos una por cada 400 habitantes o veinte por barrio. El 30,6% de la gente adquiere la comida en estos sitios”, afirma Simancas.
La Secretaría de Desarrollo Económico ha hecho un esfuerzo por la “empresarización” de pequeños y medianos productores campesinos de la región central y ha implementado los mercados campesinos. Ahora trabaja en una estrategia que integre a la ciudad con la paz.
“Muchas ciudades colombianas albergan a los desplazados por la violencia. Varios de ellos podrán volver al campo cuando se firme la paz y los gobiernos de las ciudades podrían garantizar condiciones de retorno digno. Bogotá necesita concretar un programa real y efectivo de compras institucionales. Así se podrá cerrar la brecha en la calidad de vida generada entre el campo y la ciudad, contribuyendo de paso a mejorar las condiciones de seguridad alimentaria de los habitantes de las metrópolis”, promete Simancas.