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Luego de que se conociera la sanción impuesta por la Corporación Autónoma Regional (CAR) a la Administración Distrital por depositar escombros en Doña Juana por 452 millones de pesos, se conoció una nueva propuesta del alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, que según él solucionaría definitivamente el riesgo que supone el relleno sanitario.
El burgomaestre dice que la idea es una fábrica que transforme desechos en energía, que podría valer más de 1.000 millones de dólares que serían financiados solo con recursos públicos. Señaló que un estudio, hecho por la Empresa de Energía, demostró lo que podría brindar un gran aporte a la ciudad en materia de energía.
“Ese estudio dice que una fábrica para recoger los residuos, que se podría poner en cualquier lugar de la ciudad de Bogotá, para producir con los residuos energía eléctrica y podrían producir algo así como 130 megavatios, que es más de lo que utilizamos para toda la iluminación pública de la ciudad de Bogotá, vale mil millones de dólares”, explicó.
“Un año de servicio de aseo tradicional como el que tenemos vale 150 millones de dólares. Solo operar en Bogotá para recoger residuos, meterlos a un camión y traerlos aquí y además enterrarlos en un año vale aproximadamente 150 millones de dólares, hacer una fábrica que utilice los residuos y produzca energía eléctrica vale mil millones de dólares sin operación”, agregó.
“No podemos sacar de la tarifas del aseo lo suficiente para pagar todo lo que significaría el valor de esa empresa que podría acabar el relleno sanitario sino que todos los camiones irían a la factoría, y la factoría podría estar abajo con lo cual incluso los costos de mover los camiones disminuirían radicalmente“, indicó.
“Porque la inversión no la podría hacer la Empresa de Energía, sino una decisión política del Distrito Capital, es decir financiada con recursos públicos, no con recursos de la Empresa de Energía. Lo que sí se le entrega a la UAESP es el estudio de factibilidad de la empresa de Energía de Bogotá que tiene toda la ingeniería en ese estado de factibilidad de la posibilidad de transformar los residuos en energía eléctrica sin enterrarlos, lo cual significaría el fin del relleno Sanitario de Doña Juana”, concluyó.
A su juicio esa propuesta sería una transformación total del modelo de aseo, que junto al reciclaje permitiría acabar completamente con una cosa “tan anacrónica, venenosa y dañina como la existencia del relleno sanitario en medio de los barrios populares de la ciudad”.