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El 16 de enero de 2025, una arremetida del ELN y posteriores enfrentamientos con el frente 33 de la disidencia Estado Mayor de los Bloques y Frente (EMBF) sumergieron a la región del Catatumbo, en Norte de Santander, en la peor crisis humanitaria que ha vivido el país en los últimos 20 años.
Foto: Nicolás Achury González
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Miles de personas tuvieron que salir desplazadas forzadamente de su territorio por miedo a quedar en medio del fuego cruzado entre los grupos armados.
Foto: Nicolás Achury González
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En los primeros meses del año, la violencia continuó desplazando a miles de familias desde veredas y corregimientos hacia Cúcuta. Muchas de ellas fueron alojadas en el estadio General Santander.
Foto: Nicolás Achury González
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La mayoría de desplazados que llegaron hasta Cúcuta llegaron sin nada. Repetían que lo material no importaba. En el estadio General Santander, las víctimas anotaban en un papel sus tallas para que les dieran ropa y zapatos.
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El alcalde de Cúcuta, Jorge Acevedo, advirtió sobre el colapso de la ciudad y la falta de capacidad para recibir a más personas desplazadas.
Foto: Nicolás Achury González
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Otras familias llegaron a la cabecera municipal de Tibú, donde se albergaron personas de 17 veredas en 16 salones de clase de un colegio, todos acondicionados con colchonetas.
Foto: Nicolás Achury González
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Las familias que no alcanzaron a ser ubicadas en los salones de clase, extendieron hamacas y pusieron colchonetas en el suelo del coliseo cubierto del colegio.
Foto: Nicolás Achury González
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Los daños que ha dejado la guerra en el Catatumbo no son solo materiales. Desde el territorio advierten un grave deterioro de la salud física y mental de las comunidades.
Foto: Nicolás Achury González
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