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Héctor Antonio Guzmán, de 62 años, pisó una víctima antipersonal en 2003 en una vereda de Dabeiba. Iba camino a recoger una cosecha de maíz cuando detonó el artefacto. Pasó tres días tirado en el monte, herido, hasta que labriegos de la zona lo encontraron.
Foto: Santiago Ramírez
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Hoy, sigue viviendo en zona rural de Dabeiba, pero ya no puede trabajar la tierra como antes. No ha recibido indemnización del Estado y no puede acceder a pensión por invalidez porque para ello se necesita un grado de discapacidad superior al 50% y él no lo tiene.
Foto: Santiago Ramírez
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Es miembro de la Asociación Departamental Somos Visibles, que acompaña en todo Antioquia a más de 170 familias de sobrevivientes de minas antipersonal, particularmente en el norte y nordeste antioqueño, Bajo Cauca y Urabá.
Foto: Santiago Ramírez
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Luis Eduardo Mazo, también miembro de la asociación, pisó una mina en 2007 en el sur de Córdoba. Hoy tiene 63 años y vive en una vereda de Copacabana (Antioquia) trabajando la tierra. Pero lo que tiene en su finca no le da para vivir y entonces, con la prótesis, se va a jornalear en fincas vecinas al menos dos días a la semana.
Foto: Santiago Ramírez
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Colombia es el segundo país con más víctimas de minas antipersonal en el mundo, con más de 12.000 casos. Solo lo supera Afganistán. Antioquia registra alrededor de 2.600 víctimas y este año se han reportado 21 casos.
Foto: Santiago Ramírez
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A Orlando de Jesús Guarín le avisaron en 2005 que su hijo, quien se había ido para Valdivia, había sido asesinado en una masacre que perpetraron las Farc. Se fue a buscarlo y a caminarse las veredas cercanas a donde ocurrió la masacre. En esa búsqueda, pisó una mina antipersonal.
Foto: Santiago Ramírez
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A su hijo lo encontraron muerto días después, a orillas del río Cauca. Orlando Guarín no pudo ir al entierro, porque estaba internado en un hospital. Hoy, tiene que vivir con un parche de fentanilo adherido a su pecho para controlar el dolor. En realidad, es dolor en un miembro fantasma, porque siente que le duele la pierna, aunque no tiene.
Foto: Santiago Ramírez
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El pasado 30 de noviembre, Colombia+20 acompañó un recorrido de las directivas de la Asociación Departamental Somos Visibles hasta el predio en el que se va a ejecutar el proyecto de granja integral. Son 5.8 km de pantano y selva. En la foto, Nevardo Úsuga, presidente de la asociación; Leoncio Zapata, otro de los directivos; y John Gabriel Posso, víctima de una mina antipersonal y vicepresidente de Somos Visibles.
Foto: Santiago Ramírez
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Por ese camino es por donde pasará la vía que ya se comprometió a construir el Batallón de Ingenieros de la Brigada XVII de Carepa. Todos los recursos para los estudios previos, los permisos y demás requisitos para la construcción ya los gestionó la misma asociación.
Foto: Santiago Ramírez
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Por ese trabajo para lograr que las víctimas de minas antipersonal generen sus propios ingresos, la asociación Somos Visibles fue galardonada con el Premio Camina 2021, otorgado por las embajadas de Bélgica y Canadá, Gran Tierra Energy y la Campaña Colombiana contra Minas.
Foto: Santiago Ramírez
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