#CartasAJasmín: “No habrá verdadera paz mientras se crea que una minifalda justifica una violación”

No lo lograremos mientras las mujeres no puedan abordar solas un taxi por el miedo a ser agredidas, mientras jóvenes como tú, Jasmín, sigan recibiendo estas tristes cartas de rabia y amor, y no simplemente cartas de amor.

Ilustración - El Espectador
Ilustración – El Espectador

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

Mi valiente Jasmín:

Mientras duermes tu nombre va tejiendo redes de mujeres. Eres todas las mujeres que me rodean sin dejar de ser tú misma. Eres mi madre y mi hermana, mi novia y mis futuras hijas. Eres mis amigas y mis primas, mis tías y mis compañeras de clase. Tras el inmerecido dolor de tu tragedia individual yace el drama de cientos de víctimas producto de esta sociedad misógina y machista. (Lea aquí la historia del caso de Jasmín)

Tengo muchísima rabia, Jasmín, mucha vergüenza de “ser hombre”. Poco me importa lo que piensen de mí los protomachos, la opinión de los tipos rudos con complejo de Highlander o de cavernícola. La verdad es que el machismo deliberado con el que a muchos nos crían ha hecho que la palabra “hombre” se convierta en un atributo indigno de orgullo y de respeto. Yo quiero, para mí, otra palabra, una que pueda sacarte una sonrisa, que evoque en ti astros y océanos, campos y flores que jamás se marchitan.

Este país dice buscar la paz, pero sigue siendo, en esencia, un país de hombres enmascarados, de pobres diablos que esconden su sensibilidad para que nadie ponga en duda su fuerza y su masculinidad. No habrá verdadera paz mientras las mujeres no puedan abordar solas un taxi por el miedo a ser agredidas, mientras se crea que una minifalda o un escote pronunciado justifican una violación, mientras jóvenes como tú, Jasmín, sigan recibiendo estas tristes cartas de rabia y amor, y no simplemente cartas de amor.

Despierta, mi valiente Jasmín. Todos estamos contigo. Tu nombre está tejiendo redes, y no lo digo porque crea que las mujeres sólo cosen y tejen, sino porque estoy convencido que frente al horror y la muerte, el corazón de los colombianos, acostumbrado a los alfileres, también hilvana banderas de lucha.

A lo mejor cuando abras los ojos te encuentres con una Colombia distinta a la que te vio dormir, una república de millones de mujeres empoderadas y dueñas de sí mismas, que no tengan miedo, que se dediquen a soñar milagros en la noche y a cumplirlos en el día.  

*Esta carta hace parte de la serie de #CartasAJasmín, publicada por El Espectador, en la que amigos y desconocidos le envían un mensaje de fortaleza  a Jasmín Álvarez Romero, quien está en coma inducido tras ser víctima de una brutal agresión en Cartagena. Si quiere publicar una carta puede enviarla a pcuartas@elespectador.com

#CartasAJasmín: “Uno nunca pensaría que la maldad podría recaer sobre quienes conocemos”

#CartasAJasmín: «No deberíamos andar arrinconadas, rogando que un hombre nos acompañe»

#CartasAJasmín: “No queremos mujeres encerradas en casa, muertas de miedo”

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido