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Tras semanas de vaivenes sobre las medidas de seguridad en Playa Blanca, este martes mediante una serie de consensos entre la alcaldía de Cartagena y la comunidad del lugar turístico, se tomaron nuevas medidas que regirán en la zona para que desde la organización en la logística se mitiguen peligros, tanto para las personas que visitan y trabajan en la zona como para el medioambiente.
En este momento, además de no existir una delimitación del lugar, como lo establece la Corporación Autónoma Regional del Canal del Dique, Guardacostas, Ministerio del Medio Ambiente, Corpoturismo, Dirección General Marítima (Dimar), los operadores turísticos piratas controlaban parte de la economía del sector.
Sin embargo, después de lo acordado entre el distrito y los pobladores, los ajustes para mejorar la playa girarán desde los siguientes ejes temáticos: definir puntos de entrada y salida de las lanchas; limitar de manera terrestre y marítima el número de personas que ingresen a Playa Blanca; establecer como administradores operadores turísticos a las comunidades nativas; vigilar las licencias de los pilotos de las embarcaciones, así como las medidas de seguridad en las mismas, como el uso de chalecos salvavidas; gestionar soluciones sanitarias mediante la instalación de tanques de basura y campañas de sensibilización ambiental; y regular precios en los servicios con el fin de evitar abusos.
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«Vamos a ejercer la autoridad que hace falta para superar estos problemas. Si todos cumplimos la ley se puede convivir en armonía y en pro de la prosperidad de este territorio”, afirmó el alcalde de Cartagena Wiliam Dau.
Wilman Herrera, miembro del Consejo Comunitario de Caño de Loro (adscrito a Playa Blanca), habló con El Espectador acerca de los nuevos acuerdos que giran en torno a la seguridad de Playa Blanca. «Hay voluntad de tratar los temas de salubridad. También estamos evaluando las medidas marítimas para instalar las boyas para evitar accidentes», sostuvo.
Además agregó que «hoy la comunidad entendió que si no se pone un grano de arena, no se va a sacar a Playa Blanca de las condiciones en las que se encuentra».
Siguiendo los procesos de implementación, se espera que el próximo 5 de febrero se reúnan los miembros del Consejo de Gestión de Riesgo. Allí se tratará de manera puntual cada objetivo en torno a la disminución de accidentes en Playa Blanca.