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La imagen de un turista aterrorizado con la cara llena de sangre, a quien robaron en pleno Centro Histórico de Cartagena, se hizo viral en redes sociales. Lo que indigna es que esto ocurrió en una de las zonas de la ciudad con mayor presencia de policías y es el segundo hecho violento que se registra en la semana contra un turista extranjero.
El primer caso se presentó el pasado fin de semana. Le pasó al estadounidense Jonathan Díaz, quien relató en un video cómo durante un encuentro con una mujer, a quien conoció mediante una aplicación de citas, lo abordaron cinco hombres que, tras torturarlo, le sacaron unos $47 millones de sus tarjetas, en lo que las autoridades llaman un secuestro exprés.
Al respecto el comandante de la Policía de Cartagena señaló que se trata de un hecho atípico, pero luego reconoció que investigan redes sociales y aplicaciones de citas que están utilizando damas de compañía y un carro para robar a los turistas.
Lo que ocurre en Cartagena no es solo un tema de percepción. Las cifras del Observatorio del Delito de la Policía evidencian que en 2022 hubo un aumento del 23 % en el registro de hurtos en la ciudad, comparado con el año anterior, y aunque la tasa sigue siendo más baja que en ciudades como Bogotá, Medellín o Cali, más del 70 % de los robos son a personas y en el primer mes de este año la cifra siguió al alza.
El tema no ha sido ajeno a la Alcaldía. En el más reciente comité de seguridad se habló de los hurtos y homicidios, pues, aunque se registra una reducción del 13 %, el año pasado la tasa cerró con cerca de 30 casos por cada 100.000 habitantes. Por eso, entre las medidas inmediatas se anunciaron megatomas en barrios priorizados como El Pozón, Olaya Herrera, faldas de La Popa, Nelson Mandela y Arroz Barato para hacer requisas y verificación de armas y motocicletas.
“Estas megatomas tienen unos trabajos intensivos por 48 horas, en las que nuestra Policía Judicial está haciendo allanamientos, materializando órdenes de captura y adelantando todas las acciones judiciales para desarrollar proyectos de extinción de dominio. Asimismo, el GAULA está detectando situaciones de extorsión desde varias ciudades, para poder mitigar el crimen”, dijo el coronel Prada en su momento.
A esto se le suman acciones previas como la prohibición del parrillero en moto, el aumento de uniformados patrullando y el control de los horarios en los establecimientos nocturnos, así como campañas en las playas, dado que, como indica Prada, es el principal lugar donde se cometen atracos.
Esto preocupa, dado que las cifras del turismo han crecido a tal punto que por vía aérea llegaron a la ciudad 3,5 millones de personas en 2022, según la Corporación de Turismo de Cartagena, lo que supera en un 23 % lo registrado en 2019, previo a la pandemia. Más de 1,1 millones de visitantes llegaron por vía terrestre y, entre octubre y diciembre, 620.000 turistas viajaron en cruceros. Pese a las buenas cifras, en el último trimestre no se cumplieron las expectativas del sector, lo que para Nayib Díaz, presidente de Anato Noroccidente, obedecería principalmente al temor que genera una posible recesión económica. De hecho, el gremio espera grandes retos en 2023, ya que “el primer gasto que recortan los usuarios es el de los viajes”.
Por otro lado, afirma que la percepción de inseguridad en Cartagena aumentó en los últimos meses de 2022 y tuvo efectos en el turismo. Si bien sostiene que la solicitud del Distrito y de los gremios fue atendida por el Gobierno con varias medidas, entre ellas el fortalecimiento de la Policía, también reconoce que todavía queda camino por recorrer.
Para organizaciones como Cartagena Cómo Vamos hay temas de fondo por estudiar más allá de las acciones policivas. “La pandemia no solo elevó la pobreza, el desempleo y posteriormente la inflación, sino que también detonó estos hechos, por lo que se requiere un trabajo estratégico en múltiples frentes en el que intervengan el Gobierno Nacional, los gobiernos regionales y locales, así como el sector privado”.
Algo similar considera Fredi Goyeneche, director del Centro de Observación y Seguimiento del Delito (COSED), quien dice que hay elementos del entorno a considerar al analizar la situación de la ciudad. “Lo que está refrendando el análisis es que hay un contexto de inseguridad generalizado, no solo de la vida, sino también de la propiedad, de porcentaje de personas que no se alimentan por completo, de lo laboral. Hay una inversión social que no está siendo efectiva ni eficiente y hay territorios de esta ciudad que ya están en un franco deterioro. La percepción de inseguridad es alta y está fundamentada en que con estos hechos la misma ciudadanía la está viviendo a diario”.