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“Empezamos el 21 de enero del año pasado, con 25 y actualmente tenemos 97 niños vinculados con el programa de Scouts Marinos”, puntualiza la pedagoga de la Capitanía de Puerto de Cartagena, Maidy Paternina.
Los guías u orientadores, conocidos como scouts, no son todos los niños que habitan esos corregimientos, según Maidy Paternina, “deben ser nativos, personas que quieran trabajar por su comunidad, que quieran salir adelante, que orienten tanto a los nativos como a los turistas y a todos los que quieran saber sobre el mar”.
El programa fue impulsado por la Capitanía del Puerto de la Heroica y basa el aprendizaje de los menores en una formación lúdica donde se aprenden los secretos sobre seguridad marítima, el cuidado de las playas y la conservación del medio ambiente.
El capitán del Puerto Víctor Hurtado, dice que la idea nació de una necesidad. “Teníamos muchas dificultades para interactuar con las comunidades de Tierra Bomba, no lográbamos que la gente usara el chaleco salvavidas, la seguridad marítima y cuidarán el medio ambiente”.
“Estos niños fueron formados en escultismo tienen conocimientos de scouts bajo el concepto ambiental y que se pueda comunicar con los mayores y les enseñen ese proceso anómalo de atentar contra el medio ambiente. Una de las madres decía mi hijo ya tiende la cama, es mas ordenado”, puntualiza el capitán Hurtado.
“Los scouts deben hacer diariamente una buena acción, se le hace seguimiento y se analiza cada fin de semana”, aclara la pedagoga.
Uno de los infantes de marina encargado de la orientación de los Scouts Marinos, reconoce que a través del juego los niños se acoplan con rapidez. “Aprendemos jugando, normas de seguridad y una serie de actividades de aprendizaje basadas en juegos, siempre mentalizándolos en preservar el medio ambiente, cuidado de los manglares, las playas, entre otros aspectos”.
El capitán del Puerto de Cartagena, reconoce que el generar una transformación en el modelos de aprendizaje, esta vez no de mayores a niños, sino de menores a sus padres ha dado el éxito esperado.
“Muchos adultos nos decían inicialmente, nosotros llevamos mas de 40 años viviendo a nuestra manera en estos corregimientos y lo que sabemos del mar no lo vamos a cambiar de la noche a la mañana”, confirma el capitán Hurtado.
La labor de cada Scout Marino es diaria y permanente. Pendiente de cada lancha. Vigilante del turista y el nativo. Su tarea está comprendida y repasada. Sabe que el ser humano deja su estela durante el paso, es una de las principales amenazas del ecosistema y solo con un cambio de cultura se garantizará la vida del mar y sus especies en el futuro.
Estos jóvenes no devengan un salario mensual, no captan dinero y como dice Maidy Paternina, “nosotros hacemos estos por amor al arte”.