Controversia por foto de El Espectador sobre avalancha en Mocoa

La edición dominical sobre la avalancha en la capital de Putumayo agitó las redes sociales. La fotografía de un rescatista cargando el cuerpo de un niño víctima de la tragedia desató la polémica.

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

Mirada fija y desconsolada, un rescatista vestido de amarillo camina en luto profundo por las calles de Mocoa. Lleva a un niño de no más de cinco años en sus brazos. Con el derecho lo sostiene del pecho y con el izquierdo le agarra las piernas para cargarlo sin hacerle daño. Los bracitos descolgados evidencian el estado de inconsciencia del bebé, cuyo cuerpo está lleno de lodo.

Es la fotografía de una de las escenas desgarradoras ocasionadas por el desbordamiento de tres ríos y la consecuente avalancha que el 31 de marzo dejó más de 273 muertos en la capital de Putumayo. Aunque desenfocada y con problemas técnicos (no la tomó un reportero gráfico, sino un bombero) sintetiza la tragedia del pueblo, resalta la vulnerabilidad de su gente y pone de presente el sinsabor de quienes lo arriesgan todo para salvar vidas en medio de la tragedia.

Esa fotografía fue publicada por El Espectador el 2 de abril, abriendo la separata sobre la tragedia y compartida en las redes sociales del diario. En Instagram tuvo 347 comentarios, 85 % de ellos negativos: que el periódico se volvió amarillista, que la imagen no aportaba y hasta que era una estrategia para vender más ediciones del impreso. Claro, algunos se dedicaron al mero insulto contra los periodistas.

En Facebook, el 60 % de los comentarios cuestionaban al diario, el 15 % lo defendían y el 25 % restante eran más bien neutrales.

¿Qué tan acertado fue el uso de la fotografía? Hicimos el debate en la redacción del diario y hubo posturas encontradas. “Hay que pensar en la familia del niño”, decían unos. “Es un documento que humaniza y muestra la realidad”, respondían otros. “Se debió usar en blanco y negro”, agregaban unos más.

“Era una imagen muy fuerte, sí, pero como fuerte es lo que está viviendo la gente en Mocoa”, dijo Fidel Cano, director de El Espectador. No obstante, aceptó que “hay elementos adicionales que no tuvimos -y sí debimos tener- en cuenta, como que un familiar pudiera identificar al niño”.

¿Qué dicen los científicos sociales o críticos de medios? Fabio López de la Roche (doctor en literatura hispanoamericana y estudios culturales) cree que la foto es demasiado fuerte y hubiera preferido una en perspectiva sobre el impacto de la avalancha en los barrios.

El director del Centro de Estudios en Periodismo de la Universidad de los Andes, Ómar Rincón, no entiende por qué “a este país le parece pornográfico el dolor de la gente en las catástrofes… mientras el nivel de susceptibilidad y dolor está llegando a cero”.

Es una imagen fuerte, como fuerte es lo que pasa en Mocoa: Fidel Cano, director de El Espectador Ha sido muy interesante el debate y he oído, incluso aquí en el debate interno, valiosos puntos en contra de la portada, algunos de los cuales creo que se nos pasó discutir. Siempre frente a estas decisiones difíciles uno debe pensar en la información que contiene la fotografía y si eso aporta algo adicional a lo que se podría decir de otra manera. En lo que pensamos fue en mostrar una realidad más cercana de la tragedia a una audiencia mayoritariamente urbana, como es la del periódico impreso. Ese es un público para el que, en general, lo que pasa en la periferia es más bien ‘paisaje’ y por muy dramáticas que fueran las panorámicas de Mocoa arrasada, eran una mirada lejana de la tragedia que está viviendo su gente. Era una imagen muy fuerte, sí, pero como fuerte es lo que está viviendo toda esta gente en Mocoa. Pero acepto que hay elementos adicionales que no tuvimos -y sí debimos tener- en cuenta, como que un familiar pudiera identificar al niño, por ejemplo. La crítica pobre es esa de que lo hicimos para vender más periódicos o ganar clicks. La edición fue un anexo al periódico, circuló solo en una parte de nuestras zonas de alcance y en su mayoría fue metida dentro del cuerpo, que iba con otra portada. Difícil vender más periódicos así.

Es la crudeza de la realidad: F. Sanabria, doctor en sociología de la Escuela de Estudios Superiores en Ciencias Sociales de París A veces es necesario mostrar con crudeza la realidad. Y esto no menoscaba la labor periodística. Todo lo contrario: la engrandece. Porque lo que sí es nocivo para un país como Colombia es seguir negando lo que ocurre, designando sin nombrar, usando mil artilugios para disimular el sentimiento trágico de nuestra historia. En ese sentido, al publicar la fotografía, concreta sobre el desastre de Mocoa, El Espectador no ha hecho otra cosa que cumplir con su deber: mostrar sin artificios la cruda realidad”.

“Nos molesta una imagen, pero no la realidad”: Ómar Rincón, director del Ceper de la U. de los Andes.

A este país le parece pornográfico el dolor de la gente en las catástrofes, pero creo que el nivel de susceptibilidad y dolor, así como el impresionamiento de los colombianos, casi que está en cero. Hay que dejar de contar las cosas con esa doble moral que dice proteger a los niños y no afectar a los demás. No reaccionamos a Popeye ni ante la corrupción de la clase alta bogotana, ni en una catástrofe como esta, que es inexplicable en un país que se llame moderno. Si la gente se escandaliza con una foto y no con una catástrofe que pasó y que nos afecta a todos, creo que seguimos pensando que el problema está en las bobadas y no en lo fundamental. Pensar que el problema está en otra parte es muy colombiano. Nos molestamos por una imagen y nos sentimos sensibilizados por ella, pero no por la realidad. Este es un país al que le encanta vivir en la indignación, pero hacia fuera y no hacia dentro. Nos falta autocrítica.

La libertad de expresión no debe tener límites. Cada medio asume su responsabilidad sobre lo que quiere emitir. A un canal o un periódico se le debe juzgar por su coherencia informativa y por la calidad, no con este moralismo que decide qué es bueno y qué es malo. El límite es el que cada medio se pone a sí mismo. Lo que sí debería tener límites es el fomento del odio, que es un tema frente al cual los medios colombianos no hacen nada. El que más odia es el que más sale y terminan haciendo una apología del delito: “Sé corrupto y te entrevistarán más”. En eso debería haber una discusión más a fondo.

En la foto veo la tragedia y las víctimas más indefensas: Carlos Medina G., politólogo, doctor en historia de la U. Nacional. “Es una foto muy fuerte, pero en un contexto de desastre natural, bien utilizada, puede generar una fuerte solidaridad social. Allí hay desastre y víctimas con un componente social que debe sensibilizar, pues se trata de niños indefensos víctimas de la falta de previsión institucional y negligencia. Otra cosa es mostrar víctimas de guerra o desastres naturales despedazados y desnudos. En la foto veo la tragedia y las víctimas más indefensas, casi un centenar de niños”.

Hubiera preferido una toma en perspectiva: Fabio López de la Roche, Director del IEPRI, Universidad Nacional “La foto es demasiado fuerte, pues el niño, por la cara del rescatista que lo carga, está muerto. La portada es además redundante, la imagen es tan fuerte que no hubiera requerido de ese título. Personalmente hubiera preferido una toma en perspectiva sobre el impacto general de la avalancha sobre los barrios y poblaciones”.

Comentarios en Facebook

Víctor A. Yerena González: No me parece amarillista. Me parece contundente, nos da un jalón de orejas a todos nosotros que nos la pasamos jodiendo en redes, ignorando la magnitud de esta tragedia. ¿La imagen del niño sirio muerto en la playa no fue amarillista porque fue por allá? Bobos todos.

Franci Castellanos: Es dolorosa esa imagen, pero, aunque sea extremadamente cruda, es el reflejo de la magnitud de esta tragedia. Los colombianos y el mundo deben sensibilizarse con ellos y darles todo el apoyo necesario para mitigar un poquito su gran tragedia.

Lara E Gallegos: Muy amarillista la portada, señores de El Espectador, la verdad no era necesaria la imagen para sensibilizar la magnitud de la tragedia.

Mile Luna: Qué triste que tengan que recurrir a este tipo de imágenes para vender una noticia. Por Dios, me pregunto si el editor de este periódico no tiene hijos o familia como para tener el corazón tan hp para publicar algo así.

Jorge OLivero Lp: La realidad no debe ocultarse, por más cruda y dolorosa.

Gina Cortés: La portada es cruda, pero asimismo es la realidad, y esa misma realidad hace que nos podamos sensibilizar, y aquellos que tienen la posibilidad de ayudar económicamente puedan hacerlo. Esos que critican no hacen, pero tampoco dejan hacer.

Yira Viviana Bastidas Santiago: Creo que es algo para analizar. Si no queremos ver esto tenemos que evitar que suceda. Ya se sabe que es responsabilidad de la Gobernación y la Alcaldía de Mocoa por no haber realizado campañas de prevención y evitar que la gente viva en la ronda de los ríos.

Élber Gutiérrez Roa

Por Élber Gutiérrez Roa

Jefe de redacción y editor multimedia desde 2008. Fue editor político en Colprensa, Primerapágina.com, El Espectador, CM& y Semana.com. Ganó los premios de periodismo Rey de España (digital e investigación), SIP, Ipys-Tilac, Simón Bolívar y CPB. Máster en asuntos internacionales y especialista en asuntos políticos de la U. Externado. elbergutierrezr egutierrez@elespectador.com

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido