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Bucaramanga está a la espera de la apertura de la primera Unidad de Bienestar Animal, que tendrá la capacidad de albergar hasta 181 perros y gatos en calle o víctimas de maltrato. El problema es que las obras que debieron estar listas en enero, lo estuvieron hasta hace pocas semanas, y todavía falta la dotación y contratación del personal, por lo que desde el Concejo temen que esta obra se convierta en un elefante blanco.
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Estamos hablando de una obra importante. No es simplemente una casa de refugio, pues se diseño de tal forma que hay seis zonas comunes, cuatro para perros y dos para gatos, que a su vez están ajustadas en unas más pequeñas para dividir a los animales de acuerdo a sexo y tamaño. Además, se acondicionó otra área para quienes tienen condiciones especiales, requiera algún tratamiento especial o deban estar en cuarentena.
“No es solamente una jaula, sino que cuenta con espacios adecuados para que el animal no se sienta ahí recluido. Tienen una zona techada y una descubierta que les permite resguardarse de la lluvia, pero además les permite recibir la luz del sol. Las áreas comunes también están techadas, para que allí se puedan alimentar y, además, contará con comederos y camas, para garantizar una adecuada vivencia de los animales mientras se encuentren allí”, dijo Aly Moncada, coordinadora de Bienestar Animal de la Alcaldía de Bucaramanga.
Para su atención se dispondrá de seis veterinarios, un trabajador social, un abogado y cuatro técnicos, ninguno de los cuales ha sido contratado, porque, según Moncada, están revisando los perfiles de los candidatos y de quienes ya trabajan en la línea de Bienestar Animal.
“Desde la pandemia evidenciamos que había muchos animalitos que no tenían forma de defenderse. Debido a esto, empezamos a construir toda la línea, un proyecto que no solamente es la Unidad de Bienestar Animal, sino además es una apuesta integral, con un equipo interdisciplinario que lucha contra el maltrato animal y le apuesta a la educación para el bienestar animal. Hacemos todos los días jornadas de vacunación y de esterilización en los diferentes puntos de la ciudad, así como apoyamos a proteccionistas de animales, fundaciones y hogares de paso”, sostuvo la coordinadora.
En ese proceso se han identificado varios retos, como por ejemplo el mecanismo para dar en adopción a los animales que rescaten, dado que por ahora se tiene previsto difundir la información a través de las redes sociales mientras está lista la página web de la Subsecretaría de Ambiente de Bucaramanga, en la que habrá un espacio para los perros y gatos que estén en adopción.
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No todo huele tan bien
Una de las cosas más visibles de este proyecto ha sido la demora en la entrega de las instalaciones. En principio se señaló que la Unidad estaría funcionando el primer semestre de este año, pero como esto no ha ocurrido, desde el Concejo de Bucaramanga le han puesto la lupa al proyecto y han encontrado inconsistencias.
Según el acta de inicio del contrato, la obra, que comenzó el 29 de noviembre de 2021, se entregaría un mes y 15 días después, es decir, el 12 de enero de este año, pero no ocurrió así y, por el contrario, un día antes se extendió el plazo hasta el 28 de febrero y se adicionaron recursos equivalentes al 45 % a lo pactado inicialmente.
“No está por fuera de lo contemplado por el Estatuto de Contratación, pero se ve que no fue bien planeado ni en tiempo ni en valor por parte de la Alcaldía, y es lo que criticamos. A la fecha, y a pesar de que desde el 20 de mayo se ha manifestado que la obra está terminada, no está publicada el acta de liquidación”, aseveró la concejal Silvia Viviana Moreno, quien cree que esta obra podría convertirse en un elefante blanco.
La razón es que en un principio la obra costaría $745 millones, pero hubo adiciones por $338 millones. Además, se hicieron tres prórrogas a la entrega, por lo que al final la obra se terminó en 137 días. “Hasta ahora dicen que están planeando la compra de la dotación, si lo primero que se tuvo que haber hecho fue eso, porque entonces para cuándo si ya no tienen reservas presupuestales. Tenemos una obra que no se puede usar, cuando todos sabemos que es una necesidad latente”, agregó la concejal.
Ante estas acusaciones, la coordinadora de Bienestar Animal argumentó que una de las causas de los retrasos fue la temporada de lluvias, así como hubo cambios en las adecuaciones, actividades de rellenos, descapote y de la estructura metálica para los módulos de caniles y gateras, lo que incrementó los costos presupuestados.
Asimismo, aseguró que la casa de Bienestar Animal abrirá en agosto. Ahora solo resta esperar a que se cumpla esta promesa, mientras que desde el cabildo se piden respuestas, así como investigaciones, a la contratación.