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Las autoridades buscan un hombre que es señalado de drogar menores con boxer para abusar sexualmente de ellas. Las niñas son parte de la comunidad indígena Jiw, una población que tiene asentamiento en Mapiripan, Meta, pero producto de la violencia y las amenazas se desplazó hacia Puerto Concordia al sur del departamento.
El hombre fue capturado hace varios días, en el caserío Tienda Nueva (Guaviare), en compañía de dos menores de edad de 12 y 14 años que estaban bajo el efecto de sustancias psicoactivas. En el momento de la audiencia de legalización de captura, un juez dejó en libertad al sindicado de abuso. Ahora las autoridades intentan dar con su paradero.
Estás denuncias se conocieron el pasado 7 de abril cuando la comunidad le informó al Defensor del Pueblo, Carlos Alfonso Negret Mosquera, que las niñas del pueblo Jiw estaban siendo inducidas al consumo de bóxer para luego ser abusadas sexualmente por parte de hombres de la zona.
El alcalde de Puerto Concordia le dijo a RCN Radio que las autoridades indígenas se habían quedado cortas en el manejo de la situación. Una fuente cercana a la comunidad, que pidió la reserva de su identidad, le dijo a El Espectador que “las niñas van al caserío (Tienda Nueva) a ver televisión o a comprar algo y allí los colonos aprovechan para drogarlas y abusar de ellas”.
La influencia de los colonos en los problemas sociales de los Jiw tienen antecedentes de denuncias desde el 2015.