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El Ministro de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, Juan Lozano, fue enfático en señalar que ni su cartera ni la Corporación Autónoma Regional del Tolima (Cortolima) son culpables del cierre de operaciones de la mina de oro que descubrió la compañía Anglo Gold Ashanti, en Cajamarca, y que la multinacional no ha realizado los trámites necesarios para obtener su licencia.
“Tenemos que asegurar que las explotaciones mineras cumplan con las normas ambientales. En este caso no lo hicieron, no presentaron las solicitudes que tenían que presentar, no han entregado información completa a las entidades públicas para poder proceder de conformidad con la ley. La señal es que se debe respetar la normatividad ambiental que les pertenece a todos los colombianos y que las compañías nacionales o extranjeras tienen que cumplir”, dijo Juan Lozano.
Las declaraciones las entregó después de que la Anglo Gold Ashanti confirmó en la presente semana la suspensión de sus operaciones en la mina de oro que descubrió el año pasado en el municipio de Cajamarca, lo que provocará el despido de los obreros que en la actualidad laboran en el hallazgo.
La decisión se tomó por un requerimiento de Cortolima que solicitó parar los trabajos “ya que parte del área sometida a exploración aurífera se encuentra en la Reserva Forestal Nacional Central establecida como tal mediante Ley Segunda de 1959”.
Ante la suspensión de obras, algunos trabajadores de la mina han culpado de la situación a Cortolima e incluso han amenazado con marchar hacia Bogotá, para protestar ante el Ministro Juan Lozano. “Si esta compañía procedió sin darle completo trámite y sin observar con rigor la normatividad ambiental, no se puede decir que es culpa de Cortolima, es culpa de la empresa no cumplir las normas y no le pueden generar ahora a Cortolima una situación de animadversión de los trabajadores”, agregó Lozano.
El funcionario también indicó que llegó la hora de que las empresas comprendan la importancia del Ministerio de Ambiente. “Aquí lo tienen que saber todas las empresas mineras, esto no es como en la época de “bárbaras naciones” en las que llegaban con un bulldozer a tumbar los páramos y los bosques naturales, y a acabar con los nacederos de agua. Aquí no se puede seguir creyendo que el Ministerio está pintado en la pared, que las corporaciones están pintadas en la pared y que los códigos son un adorno a ver si las compañías buenamente deciden cumplirlos”, concluyó Lozano.