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Pese a las advertencias, y a que según Cortolima en febrero había autorizado el permiso para talarlo, el gigantesco árbol colapsó ayer en medio de un aguacero y cayó sobre una humilde vivienda ubicada en un asentamiento subnormal, en área de suelo de protección amenazada por inundación, ya que está cerca de una quebrada.
En la vivienda dormían seis personas, entre ellas tres niños, quienes recibieron el impacto. Dos de los menores, de 4 y 7 años, murieron, y otra niña de 13 años se encuentra en grave estado de salud, pues sufrió fracturas múltiples.
Los menores son hermanos y hacen parte de una familia muy pobre conformada por ocho hermanos más. Su madre, Cruz Helena Medina, quien fue abandonada por su esposo, había tenido que salir a Bogotá, pues la situación económica la obligó a trabajar en una casa de familia, lejos de sus hijos. Allí recibió la noticia fatal.
“Los vi la semana pasada. Nunca pensé que los iba a ver muertos. Yo se los encargué a mi hija mayor”, afirma Medina entre lágrimas.
Piedad Franco, gerente de Infibagué, entidad encargada de zonas verdes y parques de la Alcaldía de la ciudad y quien según Cortolima tenía bajo su responsabilidad la tala del árbol, asegura que dentro de la documentación que autoriza a la entidad a cortar varios individuos arbóreos no aparece incorporada el acta de autorización para cortar el árbol que ocasionó la tragedia.
Casos dramáticos como este se han vivido también en ciudades como Medellín, Cali y Bogotá. El 12 de marzo, en la calle 80 con carrera 23 del barrio Vallegrande, de la capital del Valle, la joven Mayra Rodríguez perdió la vida como consecuencia de la caída de un árbol en medio de un torrencial aguacero. Siete días antes, Yolanda Sepúlveda Castañeda había muerto por un viejo árbol de eucalipto que le cayó encima.
El año pasado, 2.643 personas murieron en Colombia por razones accidentales y 12.894 más resultaron heridas, según el Instituto de Medicina Legal. Accidentes caseros, sucesos causados por factores naturales y del ambiente, agresiones animales, envenenamientos y sofocación son algunas de las circunstancias más frecuentes.
Casanare, Putumayo, Chocó, Arauca y Boyacá son los departamentos que aglutinan la mayoría de los casos.