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"Gracias a ustedes comprendí que no estaríamos más solos", dijo Betancourt, que consideró "un milagro" poder estar ahora presente en esa misma sala.
En un emocionado discurso, que tuvo que interrumpir en varios momentos para calmar su llanto, y que provocó también las lágrimas en muchos eurodiputados, la colombiana relató a la Eurocámara cómo hace cinco años escuchó su apoyo desde el cautiverio, y esto fue para ella como una "primera liberación".
Por ello, pronunció cada uno de los nombres de los veintisiete secuestrados de la guerrilla aún "encadenados como bestias a un árbol", con la esperanza de que también escuchen ahora su discurso y recuerden que "aún están vivos".
"Yo sé muy bien cuánto han pensado ustedes en mí durante estos años difíciles" -agradeció Betancourt a los eurodiputados- "y tengo un recuerdo preciso de su compromiso con nuestras familias cuando el mundo no se interesaba por la suerte de los secuestrados colombianos, y hablar de nosotros estaba mal visto".
"Gracias a su generosidad, el Parlamento Europeo se ha convertido en una plataforma para que el mundo conozca la amplitud de la barbarie que hemos sufrido, y en la que más de 3.000 de mis compatriotas aún viven", dijo Betancourt.
El presidente del Parlamento Europeo, Hans Gert-Pötering, afirmó que no recordaba "una sesión marcada por sentimientos tan hondos" como los transmitidos por la colombiana, y le garantizó que la institución "seguirá poniendo cara a los que están en la selva".
El PE aprobó durante los últimos años varias resoluciones en las que exigía la liberación de Betancourt y del resto de secuestrados por las Farc, la última de ellas el pasado 24 de abril.
Además, la Eurocámara ha propuesto en más de una ocasión a Betancourt como candidata al premio Sájarov, que cada año concede a defensores de la libertad, los derechos humanos o la democracia.