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En emporio de Pablo Escobar, se desarrolla proyecto agrícola de desmovilizados

Las autoridades de la oficina presidencial de Reinserción inauguraron un proyecto agrícola en terrenos de la hacienda Nápoles, la otrora lujosa finca de descanso y diversión del extinto capo de la droga Pablo Escobar.

03 de octubre de 2008 – 06:27 a. m.

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El proyecto, que cuenta con el apoyo financiero de la empresa privada y de la agencia de desarrollo de Estados Unidos, involucra a 85 familias, entre ellas 21 integradas por personas que se han desmovilizado de distintos grupos armados ilegales.

Ese grupo producirá 480 toneladas anuales de ají picante que comercializará la empresa colombiana Comexa Foods, conocida aquí por la fabricación y exportación de salsas picantes.

"Se escogió el ají porque se da bien en esas tierras y hay gran demanda del producto", dijo en diálogo telefónico María Isabel Agudelo.

Agudelo está al frente del plan como gerente de reintegración económica de la Alta Consejería para la Reintegración o la oficina gubernamental que trabaja en programas para ex combatientes desmovilizados de grupos paramilitares y de la guerrilla.

Dijo que la producción comenzó ya en 4,6 hectáreas, de las 30 hectáreas asignadas al proyecto, y que se escogió la Hacienda Nápoles simplemente porque sus tierras fueron ofrecidas por las autoridades municipales donde queda la finca.

El valor del proyecto se estima en unos 6.000 millones de pesos (unos tres millones de dólares) , aportados por la Agencia para el Desarrollo Internacional de Estados Unidos, USAID, por sus siglas en inglés, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y la Fundación Argos, una entidad privada colombiana.

Los fondos ya han servido tanto para financiar un sistema de riego de agua ya en funcionamiento como la electrificación, compra de semillas y asistencia técnica a las familias.

La finca Nápoles, de 1.820 hectáreas a las orillas del río Magdalena, en Antioquia y a unos 144 kilómetros al noroeste de Bogotá, fue levantada por Escobar acumulando las tierras de varias fincas entre 1979 a 1982, en el auge de su poder y riqueza como jefe supremo del cartel de las drogas de Medellín. Escobar murió a manos de la policía en diciembre de 1993.

Las tierras de la hacienda pasaron definitivamente a manos estatales en 2004 y desde entonces se han dividido en varios lotes para albergar a familias desplazadas y un parque, entre otros.

 

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