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Después de 45 años sin tener conocimiento estadístico de la realidad del campo colombiano, se anunció en días pasados la entrega semanal de los resultados del último censo agropecuario. Los datos, que empezarán a conocerse a finales de agosto, prometen ser sorprendentes y probablemente generarán una profunda reflexión sobre la política pública del campo colombiano. Así lo expresa el director del DANE, Mauricio Perfetti, encargado del proyecto, quien le contó a El Espectador los detalles de éste.
¿Por qué la importancia del censo?
Colombia llevaba 45 años sin hacer un censo agropecuario y el país cambió muchísimo en ese tiempo. Veníamos pensando que el número de hectáreas dedicadas a cultivos era 5,5 millones, hacíamos proyecciones basadas en eso, y resulta que el censo arrojó que cultivamos 7,1 millones de hectáreas, por dar un ejemplo.
¿Por qué nos demoramos tanto en hacer un nuevo censo?
Este proyecto tuvo muchos enemigos que no querían que hubiera censo agropecuario. Además, la falta de voluntad política hizo que no se realizara durante todo ese tiempo. Pero este gobierno la tuvo y lo hicimos con profesionalismo, y eso es lo que le estamos entregando al país. Lo que pasa es que muchos de los resultados del censo llevan a repensar muchas cosas del desarrollo rural del país.
De lo encontrado en el censo, ¿qué lo sorprendió sobre el agro en Colombia?
Muchas cosas, unas positivas y otras que generan grandes reflexiones y que es información con la que no contábamos y hoy se tiene por primera vez.
¿Cuáles son los aspectos positivos?
El avance en lo social. A pesar de que todavía existen brechas muy grandes con lo urbano, encontramos indicadores como la reducción en la tasa de analfabetismo. Hay mejoras en las condiciones de la vivienda, un avance enorme en el cubrimiento de seguridad social y salud, así como la reducción de cerca de 30 puntos en el índice de pobreza multidimensional.
¿Y qué es lo no tan positivo?
Varias cosas. Por ejemplo, que en los años 70, cuando se hizo el último censo, Colombia tenía el 53% de su área sembrada en cultivos permanentes y hoy los cultivos permanentes son el 74,8%, que obedece a bosques, palma africana, caña de azúcar y demás.
¿Se puede comparar el censo que entregan hoy con el que se hizo en los años 70?
Es lo único que tenemos como referente, a pesar de que las coberturas fueron muy distintas. Nosotros tuvimos una cobertura del 98,9% del país, y el censo de los 70 ni se acercaba a eso.
Se sabe que en Colombia la tierra está concentrada, pero ¿qué tanto?
Un dato que impacta mucho es cómo está distribuido el suelo por tamaño de unidad de producción agropecuaria. Encontramos que el 66,9% de las unidades de producción agropecuaria tienen menos de 5 hectáreas y ocupan menos del 5% del área censada. A pesar de que, cuando usted revisa la bibliografía de la historia económica del país, Ocampo, Kalmanovitz, encuentra que esa ha sido una característica del desarrollo agropecuario en Colombia, no deja de impactar.
Es decir, ¿los cultivos en Colombia son de pequeños propietarios?
Sí, de muy pequeños propietarios que tienen menos de cinco hectáreas. Y, por el contrario, el 0,4% de las unidades de producción agropecuaria de 500 o más hectáreas ocupan el 41,1% del área censada.
¿Eso qué quiere decir?
Que tenemos un gran número de muy pequeñas unidades de producción agropecuaria y unas unidades muy grandes que ocupan grandes extensiones de tierra. Además, cuando uno compara con el censo de los 70, se da cuenta de que esas unidades de menos de cinco hectáreas han venido creciendo.
¿Qué producen esas pequeñas parcelas?
Cerca de la mitad de las unidades de producción agropecuarias de menos de cinco hectáreas ocupan más del 60% para su autoconsumo. ¿Qué nos configura eso? Son unidades muy pequeñas que producen para el autoconsumo y los excedentes de mano de obra los destinan a trabajar las fincas para complementar los ingresos que requieren.
Este censo tuvo una cobertura del 98,9% del país, es decir, estuvieron en las zonas de conflicto armado. ¿Qué tanto desarrollo tiene el agro en esas regiones?
En zonas donde confluyen cierta clase de factores, algunas zonas alejadas, de todas maneras hay apoyos y desarrollos importantes. En Caquetá hay zonas de desarrollo ganadero significativas, pero eso lo veremos más adelante, cuando empecemos a entregar resultados a nivel departamental.
¿Cómo va hacer la entrega de los resultados?
Al final de este mes vamos a empezar a entregar semana a semana bloques temáticos de resultados del censo. En ellos vamos a ver lo agregado nacional, la disgregación territorial, y vamos a ver lo étnico y lo que no es étnico.
¿Cuánto se demoraron y cuánto costó?
El censo costó un poco más de $350 millones. Empezó a planearse en 2011 y su realización comenzó el 27 de noviembre de 2013 y lo finalizamos este año.