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El ambiente de pesimismo aumentó en el país en los últimos dos meses; la favorabilidad del presidente Juan Manuel Santos cayó al 35%, contra un 58% de opinión desfavorable, misma cifra de colombianos que también desaprueban su gestión como primer mandatario. Santos se raja en apoyo al campo y al agro, narcotráfico, guerrilla, lucha contra la pobreza, desempleo, costo de vida, corrupción, diferendo limítrofe con Nicaragua, calidad y cubrimiento en salud y seguridad. En cambio, las cifras le favorecen en relaciones internacionales, construcción de vivienda popular y asistencia a la niñez y a la vejez.
Son las principales conclusiones que arroja la encuesta Gallup Pol número 99 —realizada entre el 19 de febrero y el 2 de marzo vía telefónica en Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla y Bucaramanga, con un marco muestral de 1.200 entrevistas—, que indagó sobre el estado de ánimo de la gente, la aprobación de la gestión del presidente, la favorabilidad de reconocidos personajes y algunas instituciones, y el proceso de paz con las Farc.
El estudio revela datos que llaman la atención: por ejemplo, la imagen favorable del expresidente Álvaro Uribe cae al 53%, acercándose por primera vez a la línea media, al tiempo que su desfavorabilidad sube al 44%. Por encima del exmandatario están el vicepresidente Angelino Garzón (faviorabilidad del 73%) y el exministro Germán Vargas Lleras (58%), quien acaba de ser nominado como fórmula vicepresidencial de Santos en la campaña por la reelección.
Ahora, en lo que sí le va bien al Gobierno es en el proceso de paz, pues el 66% de los encuestados creen que insistir en los diálogos es la mejor opción para solucionar el problema de la guerrilla en Colombia, contra un 31% que considera que es mejor tratar de vencerla militarmente. Asimismo, un 68% está de acuerdo con que el Gobierno haya iniciado negociaciones con las Farc.
Eso sí, la gente sigue escéptica, no le cree a la guerrilla (el 52% no cree que en esta oportunidad se llegará a un acuerdo que ponga fin al conflicto armado) y un 78% no comparte la idea de que los miembros de las Farc, una vez hayan dejado las armas, puedan participar en política sin tener que pagar cárcel. El mismo porcentaje de personas que piensan además que el grupo subversivo no hará grandes esfuerzos por reparar a sus víctimas. Y frente a dialogar con el Eln, el 67% dice que sí, pero la mayoría quiere que no sean en una mesa conjunta con las Farc.