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Cuando Camila se enteró de que estaba nuevamente embarazada la dominó el miedo. Unos años antes su hija había fallecido por una malformación intestinal cuando apenas tenía cuatro días de haber llegado al mundo. Le aterraba la idea de que eso volviera a suceder. En pocas palabras, no estaba preparada para ser mamá otra vez. El hecho de estar embarazada, lo que había vivido y todo lo que eso implicaba afectó su salud mental y tomó la decisión de abortar, incluso, con el desacuerdo de su pareja. “Él sufría mucho. Me dijo siempre que lo pensara bien, que él moría por tener un hijo conmigo y nos imaginaba juntos en el futuro”. Por supuesto que no fue una decisión fácil. Además del pensamiento que la atormentaba, le angustiaba ver a su compañero llorar y lo mal que podía caer la noticia en su entorno familiar.
Sin embargo, esta mujer recibió orientación en una organización dedicada al tema para realizar el procedimiento y hoy prepara su cuerpo con ayuda de su médico para disminuir al máximo la posibilidad de que el hijo que quiere tener nazca completamente sano. “Quiero estar casada con mi pareja, tener una casa propia, viajar y terminar mis estudios”, concluye. Camila ejerció su derecho a abortar, ese mismo que muchas mujeres desconocen y que, por presiones sociales y políticas, realizan en lugares clandestinos que ponen en alto riesgo su salud. No obstante, la lucha por derribar las barreras y poder elegir libremente sigue en pie.
Mónica Roa, vicepresidenta de estrategia y relaciones externas de Women’s Link Worldwide, y una de las abanderadas en esta pelea que libra el género femenino en el país, recuerda que en 2016 se cumplen 10 años de la histórica sentencia de la Corte Constitucional en la que se reconoció el derecho a abortar de mujeres y niñas cuando esté en riesgo la vida o la salud de la madre, cuando se trate de un embarazo producto de una violación o cuando haya un diagnóstico de una malformación que sea incompatible con la vida extrauterina. “Durante este tiempo el derecho ha tenido un desarrollo jurídico muy amplio, pero socialmente se ha avanzado lentamente y siguen existiendo muchas barreras para que las mujeres puedan ejercer este derecho cuando lo necesiten”, señala.
Para Roa, el principal obstáculo es la poca información que tienen las mujeres al respecto, especialmente, que la causal de riesgo para la salud debe entenderse, como lo estipula la Corte, “como cualquier situación que ponga en riesgo el bienestar físico, mental y social de la mujer”. Un dato importante para que las mujeres puedan abortar con la certeza de que es su derecho y no con el sentimiento de ser criminales ni tomar riesgos en soledad.
El reto más grande para las mujeres es que el aborto sea objeto de debate desde un marco más amplio, junto a otros derechos sexuales y reproductivos, como la educación sexual, el acceso a toda clase de anticonceptivos, la opción de dar y recibir en adopción, la maternidad segura, la reproducción asistida, la prohibición absoluta del aborto forzado y la protección frente a la violencia sexual. “Las decisiones que tomamos sobre cómo queremos vivir nuestra sexualidad y sobre cómo, cuándo y qué tipo de familia queremos construir, son posiblemente las decisiones más importantes para la vida de las personas y no le damos la importancia ni atención que merecen”, expresa.
Por el momento, aunque la puerta está abierta para discutir que las mujeres puedan decidir sin necesidad de ningún requisito, los esfuerzos están centrados en eliminar barreras y fortalecer el cumplimiento de lo dispuesto por la Corte y, por supuesto, concienciar a los que tienen el poder. Como dice Camila, “si quienes hacen las leyes y toman las decisiones viven situaciones como la mía harían todo lo posible para lograr que las mujeres decidan sobre su cuerpo”.
*Nombre cambiado.
El aborto en cifras
-Se estima que en el país hay 89 embarazos no planeados por cada mil mujeres en edad reproductiva.
-Cerca del 44% de los embarazos no planeados en Colombia termina en un aborto inducido.
Fuente: Informe Embarazo no deseado y aborto inducido en Colombia. Causas y consecuencias. Guttmcher Institute.