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David Ayud tenía cultivos de guayaba y plátano y todo se perdió. Las aguas partieron los palos y, con el paso de los días, inundaron toda su propiedad. “Todos estos días han estado bajo el agua. Nos tocó salir. En verdad esperamos que no se vaya a perder todo”.
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Su casa está en la vereda Bocas del Tiburón en Cereté, en la parte baja del río Sinú, que creció con las lluvias generadas por el frente frío que atravesó la semana pasada la región, pero que además tiene la presión por la apertura de las compuertas de la represa del Urrá, que superó su cota la semana pasada. La casa de Ayud se vio directamente afectada por la creciente del río León.
“Alrededor del río hay unos jarillones para que el agua no se salga de su cauce, pero llovió tanto que hubo una parte que se cayó”, añadió. Toda la vereda se inundó, al menos 90 familias resultaron damnificadas, pero las ayudas han llegado muy lentamente. En parte porque la vía terrestre se anegó, por lo que es difícil tomarla, y por otro, porque reconoce que la magnitud de la emergencia en Córdoba es tan grande que, como ellos, hay miles de familias afectadas. “No sé cuántas, pero sé que el Mango y Manatí son de las veredas más inundadas”.
Las inundaciones en esta región de Córdoba no son extrañas. Ayud señala que ya se habían presentado emergencias en 2010 y hace cinco años, luego de la pandemia, pero ninguna había sido de la magnitud de la actual. Se inundaron zonas que antes no estaban ni en riesgo y la pérdida no fue solo de viviendas, sino además de cientos de hectáreas de cultivo y de animales.
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Además de que las emergencias fueron provocadas por un frente frío que salió de un vértice del Ártico, la profesora Teonila Aguilar Jiménez, del Departamento de Geografía y Medio Ambiente de la Universidad de Córdoba, explica que las inundaciones también se han dado “producto de la misma dinámica urbana, del mismo crecimiento urbano y del déficit de vivienda que a veces tiene la población. La comunidad se ha asentado en algunos casos de manera informal y formal en áreas que antes eran humedales”.
Un ejemplo de eso son sectores como la vereda Las Palomas, en Montería, o los barrios de la ciudad que se encuentran en el margen izquierdo. “Es porque toda esa zona era como una esponja, un área de amortiguación de caudales, de lo que es el humedal Berlín. Entonces, esa zona está afectada porque el agua por escorrentía natural busca sus espacios de amortiguamiento. Muchos de nuestros humedales urbanos han desaparecido”.
Sobre la situación en la capital de Córdoba, el alcalde Hugo Kerguelén aseguró que se han dado reducciones en el nivel del río Sinú, en los últimos días, pero por el aumento de los caudales del embalse de Urrá se harán nuevas descargas que afectarán la ciudad en un promedio de 25 horas, es decir, este martes.
“Podrían aumentar los niveles del río, especialmente en la margen izquierda. Quiero hacer un llamado especial a las comunidades de Guasimal, Las Palomas, Leticia, Martinica. También a la zona rural y los barrios urbanos que ya están inundados o en condición de alerta”, alertó el mandatario.
Sumado a esto, el mandatario indicó que se ordenó la evacuación completa de la Comuna 1, debido a que los niveles del agua han superado el metro y medio, por lo que se debe garantizar la seguridad de las personas que permanecían en la zona.
“Tenemos equipos desplegados en territorio, a todos los responsables de la atención de emergencia. Esta situación es dura; llega, con los días llega el cansancio, el miedo y la incertidumbre, pero también he visto la unión, la solidaridad y la empatía. Por su parte, el gobernador de Córdoba, Erasmo Zuleta, señaló que se continúa en la atención de los damnificados y la mitigación de los riesgos en las zonas afectadas.
Sumado a esto, respondió a las críticas que hizo el presidente Petro al funcionamiento de la represa del Urrá, señalando que en “este momento no hay que entrar en confrontaciones y opiniones que lleven a la controversia. Este es un momento de soluciones, por lo que le pido al presidente que venga a nuestro departamento, nos sentemos con los alcaldes y con un puesto de mando unificado conozca la situación, porque hay miembros de la Defensa Civil que lo perdieron todo”.
Sobre los pasos a seguir, la profesora Aguilar resalta que en este momento la prioridad debe ser atender a los más afectados, a lo que después se debe sumar estudios de los flujos en el departamento para poder intervenir con obras y cómo se canaliza el agua para que siga su rumbo natural. “Una acción rápida sería buscar unos mecanismos de bombeo, para tratar de sacar el agua de la margen izquierda de Montería porque la cota es mucho más alta sobre el borde del río”, añadió Aguilar.
Desde la región, Ayud señala que lo que se necesita son acciones efectivas, tanto en la entrega de ayudas a los damnificados como en buscar alternativas para el retorno, pues la mayoría quedó sin nada, muchos con sus viviendas completamente destruidas y que dependían de la tierra para sobrevivir.
Esto mismo aseguró el gobernador, para quien “es momento de hacer un balance de cuánto se ha gastado el país en términos de prevención de emergencias y cuánto se ha gastado ahora por erosión costera o desbordamiento de los ríos”. Asimismo, hizo un llamado para prestarle atención a la reactivación económica, “porque si no, los efectos van a ser tremendos para Córdoba en el turismo, la agroindustria, la ganadería y el sector agrícola”.