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Militares en Sincelejo, la alternativa de Quessep

La inseguridad y el transporte informal son los principales problemas que enfrenta la ciudad.

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Sincelejo es una de las ciudades más rezagadas de la región Caribe en todos los frentes. La falta de una industria que genere empleo, la escasa oferta de educación superior, su precario sistema de transporte y servicios públicos son los problemas que la mantienen estancada. A esto se suma que casi la mitad de su población corresponde a desplazados que llegaron del campo buscando oportunidades y terminaron engrosando las cifras de informalidad.

En medio de todos estos desafíos, una preocupación crece entre los sincelejanos: la inseguridad. Como respuesta, el recién posesionado alcalde, Jacobo Quessep, propuso una solución drástica: militarizar la ciudad para “impedir que el delito termine apoderándose de los sincelejanos”.

Quessep, quien fue personero en el periodo anterior, aclara que “no habrá un militar con un fusil en cada esquina”, y que la Infantería de Marina entraría a complementar las operaciones de la Policía en algunos sectores críticos.

Para el comandante de Policía de Sucre, el coronel Julio Sánchez, “nuestros resultados son favorables, lo que nos afecta es la percepción de la gente”. Sánchez, quien se posesionó en diciembre, le pidió al Alcalde un plazo de un mes para mejorar la seguridad en la ciudad y así evitar la militarización. De este modo, en febrero el nuevo mandatario deberá decidir si considera necesario acudir a la Infantería.

Aunque el homicidio y el hurto aumentaron en el último año, Sincelejo no clasifica como una ciudad violenta si se le compara con otras del Caribe. Mientras que la capital de Sucre presenta una tasa de 16 homicidios por cada 100mil habitantes, ciudades como Montería, Barranquilla y Cartagena rondan los 30 homicidios por cada 100mil habitantes.

Es por esto que José Francisco Restrepo, profesor de Cecar y miembro de la mesa de DDHH, considera que militarizar es una medida desproporcionada: “Sincelejo se ha convertido en una bomba de tiempo. No hay oferta para los jóvenes, entonces los alcaldes recurren a lo más fácil: militarizar, como si estuviéramos en guerra”.

El nuevo Alcalde asegura tener claro que sin inversión social, el plan no será resistente en el tiempo. Por eso una de sus apuestas para sacar a los sincelejanos del rebusque –que llega al 65%- es industrializar la zona rural de la ciudad para que los jóvenes que huyeron del campo regresen a él. La meta es “que no se queden solo sembrando su matica, sino que puedan transformar un producto”, sostuvo.

Otro gran desafío que enfrenta la nueva Administración es formalizar el transporte público. El mototaxismo acapara la movilidad en todos los sectores, en parte por la escasez de buses y otros medios alternos. En este sentido, Quessep asegura que se pondrá en marcha un nuevo sistema de transporte, cuya licitación ya se adjudicó. En cuanto a la posibilidad de imponer restricciones a las motos, cree que “sin necesidad de medidas represivas podemos presentar otras ofertas para lograr el desmonte gradual del fenómeno”. 

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