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En clara alusión al debate surgido por el papel de los comunicadores en el proceso de liberación de los seis secuestrados de las Farc la semana pasada, los organismos le recordaron al Estado colombiano la importancia de una prensa libre para la democracia.
El mismo tema fue debatido en el marco de la celebración del Día del Periodista momento aprovechado por la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) para presentar el informe “La amenaza y la estigmatización: intimidaciones invisibles contra la prensa”, el cual señala los avances y retrocesos en materia de libertad de prensa durante 2008.
De acuerdo con el documento, el año pasado la FLIP no registró ningún asesinato de periodistas por razones de oficio, situación que no se presentaba desde hace 22 años. Además hubo una reducción de amenazas a periodistas del 15% en comparación con 2007.
Según Carlos Cortés, presidente de la FLIP, una primera explicación para el descenso en estos aspectos podría ser que en 2008 no hubo elecciones, “condición que es un factor determinante para el riesgo de todos los periodistas en Colombia por diferentes razones, o porque el periodista se casó con una campaña política, porque está investigando candidatos o porque en general el debate se torna agresivo en muchas zonas”, afirmó Cortes.
El informe destaca que a medida que se reducen estas agresiones comunes, aumentan otras y se van presenciando otros fenómenos que no se pueden contabilizar, pero que se sienten claramente en las regiones. “Por eso es que el informe toma este nombre, porque de alguna manera la gente siente que no existen problemas. Pero nos vamos a dar cuenta cómo el no asesinato de periodistas no está relacionado con la mejora del ambiente para informar en muchas regiones del país”, señaló Cortés, quien al mismo tiempo indicó que los departamentos de Santander, Valle del Cauca, Tolima y Sucre son las zonas del país que presentan más dificultad para el desarrollo del ejercicio periodístico.
El vocero de la FLIP advirtió que las cifras reflejan sólo una realidad parcial, pues hay agresiones y amenazas que los periodistas no están reportando pormiedo o porque han empezado a pensar que hacen parte del oficio.
El documento consignó también un aumento en la cifra de agresiones de funcionarios públicos y de miembros de la Fuerza Pública hacia periodistas, y una grave situación en cuanto a la estigmatización de los mismos. “Nos preocupan las declaraciones y estigmatizaciones agresivas que se están haciendo por parte de funcionarios públicos y por parte del Presidente (Álvaro Uribe) contra los periodistas.
Pedimos que la protección material, con carros blindados y escoltas, venga acompañada de una protección política por parte del Gobierno, porque de nada sirve que el Estado gaste dinero en proteger a periodistas físicamente cuando con sus declaraciones está poniendo en riesgo sus vidas”, señaló Cortés, quien consideró que esta situación puede causar procesos judiciales injustos en los que se enjuicie a alguien como guerrillero, sin tener pruebas.